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viernes, 20 de mayo de 2011

Toda historia tiene un principio (III)

Retomo mis andanzas virtuales después de un vacío que ha durado más tiempo del que me habría gustado, las cosas se han complicado durante estos meses y me ha sido posible sacar tiempo siquiera para poder actualizar el blog, por ello os pido mis más sinceras disculpas a todos los seguidores de Hyperborea Existe. Como no podía ser de otra forma, retomo mis publicaciones con una nueva entrega de la serie 'Toda historia tiene un principio' en la que narro como fue mi implicación profesional y académica con el mito de Hyperborea.

Tal como conté en la segunda entrega de esta serie de crónicas, la primera semana de trabajo y observaciones fue muy tranquila y rutinaria, sin ningún imprevisto. La segunda empezó igual, sin novedades hasta que llegó el décimo segundo día de prospección submarina. Olve, Geir y yo nos habíamos despertado como de costumbre, estábamos terminando de desayunar y tomarnos nuestro primer café de la jornada cuando nos avisaron de que acabábamos de llegar al siguiente punto de exploración. Así que tocaba operar uno de los mini submarinos para ver que había en el fondo marino antes de seguir desplegando el cable guía.

Alzamiento del Barracuda 1. Tras realizar observaciones in situ con el robot submarino durante todo el día había que recuperarlo para recoger las muestras recogidas y realizar su mantenimiento.
Tras ayudar en las tareas de alzamiento y lanzamiento del Barracuda 1 nos agolpamos en el cuarto de operaciones desde donde Olve se encargaba de operar a distancia al mini submarino. Como en las anteriores ocasiones el vehículo descendió lentamente hacia el fondo marino, a más de 3.000 metros de profundidad. Tras media hora llegó y empezamos a recorrer parte de la zona donde iba a ir depositado el cable guía. Esa parte del fondo no era llana, había una mini falla y diferentes desniveles abruptos, por lo que había que revisar con cuidado toda la zona. Nos encontrábamos en el extremo sur de lo que se conoce como la cresta de arrecifes de Jan Mayen, cerca de 400 kilómetros al este de Islandia.

Ese entorno era muy rico en flora y fauna marina, Geir estaba muy emocionado con poder observar, aunque fuera a distancia, las diferentes especies que poblaban ese pequeño trozo del mar. A esa profundidad los peces suelen ser muy esquivos así que cada encuentro era como un pequeño logro para todos, ya que también nos contagiamos de la emoción de Geir. Este estaba atento a todo ser vivo que apareciera delante de las cámaras del Barracuda 1, mientras que Olve seguía concentrado maniobrando, algo nada sencillo en esas condiciones marinas. Mientras tanto, yo miraba detenidamente las formaciones de arrecife, rocosas y del fondo en busca de algún patrón que me permitiera reconocer la posibilidad de que hubiera algún resto arqueológico ahí, aunque ya sabía de antemano que no íbamos a encontrar nada.

Llevábamos dos horas ya de observación, quedaba muy poco para terminar esa fase y volver a ascender al Barracuda 1 cuando sucedió. Acabábamos de encontrar una especie de pozo, de apertura en medio de un desnivel de unos treinta metros. Tanto a Geir como a mi nos llamó mucho la atención, a él por la posibilidad de que en su interior hubiera un ecosistema rico e, incluso la posibilidad de catalogar alguna especie nueva; y a mi porque siempre me han fascinado las formaciones subterráneas submarinas y quería comprobar si se entraba de un mero pozo o la entrada a un sistema de galerías más extenso.

Nyocema en detalle. Este pez alargado de color naranja y muy raro fue visto tanto en la cueva de Niflheim como en otros puntos abisales del Atlántico.
Olve introdujo al Barracuda 1 con mucho cuidado, ya que cualquier desprendimiento o impacto podría dañar severamente al robot y esa visita no entraba exactamente dentro de las competencias de nuestra misión. Se trataba de una gruta bastante grande, de unos veinte metros de altura y cuarenta de largo por treinta de ancho. El fondo estaba dominado por arena muy pálida. Por doquier había pequeñas colonias coralinas y Geir hizo su primer gran descubrimiento de la misión con un extraño pez alargado de color naranja, que más adelante recibiría el nombre de 'neocyema'. También encontramos un curioso pulpo de tonalidades azules que mostró una gran curiosidad por el Barracuda 1.

Lo que pasó es que al adentrarse el robot submarino dentro, las aspas de sus impulsores removieron una parte del fondo de la caverna y levantaron bastante 'polvo'. Hubo un momento en que la visibilidad se redujo considerablemente, por lo que decidimos que en cuanto mejorara mínimamente iniciaríamos la maniobra de ascenso a la superficie. Cuando por fin mejoró la visibilidad Olve dirigió al Barracuda 1 a la salida y entonces fue cuando lo vi, un reflejo que llamó mi atención. Nos había pasado desapercibido antes porque debía estar enterrado bajo la capa de polvo submarino pero ahora destacaba, era una pequeña formación esférica que a pesar de tener coral alrededor me llamó la atención y me dio la sensación de no ser algo natural que perteneciera a ese lugar.

Pulpo abisal. Este animal mostró una gran curiosidad por el Barracuda 1 cuando entró en la cueva de Nifhlheim.
Acercamos al Barracuda 1 para ver mejor, cuando estuvo a un metro, Olve utilizó uno de los brazos robóticos para tantear la formación. El brazo se extendió y abrió sus pinzas para rodear la especie de esfera, tras cerrarse suavemente sobre ella intentó tirar. No hubo éxito, estaba fijada al suelo, pero pudimos ver como se removía todo el suelo alrededor, como si estuviera unida a algo más grande pero que no era el fondo marino ni rocas. No podía creer lo que estaba viendo pero todo apuntaba a que nos encontrábamos ante unos extraños restos arqueológicos. ¿De qué? En ese momento no me podía hacer la más remota idea.

Esto es todo por esta entrega seguidores de Hyperborea Existe, en el próximo capítulo narraré que fue lo que sucedió y los primeros hallazgos que realizamos en la cueva de Niflheim, nombre que le pusimos a la gruta en honor a uno de los mundos de la mitología nórdica. Como siempre agradeceros a todos vuestro apoyo y, sobretodo vuestra paciencia por mi tardanza en actualizar. ¡Un abrazo enorme!

viernes, 3 de septiembre de 2010

Alejandría: La ciudad oculta bajo las aguas

Queridos seguidores de Hyperborea Existe, vuelvo a actualizar el blog, que ya era hora, tras haber regresado de un periplo de varias semanas por las frías aguas del norte. Han sido unas semanas muy intensas y duras, pero han valido la pena ya que hemos hecho descubrimientos muy interesantes y ahora toca recopilar todos los datos obtenidos y trabajar con el material rescatado del fondo del mar para completar mi investigación. Mientras tanto, hoy quería hablaros sobre uno de los mayores referentes en arqueología submarina y que ha sido un ejemplo para trabajar para mi, el proyecto de arqueología marina que ha estado rescatando del olvido a la mítica ciudad de Alejandría.

Submarinista observando una columna con jeroglíficos. El Portus Magnus, puerto principal de Alejandría ha revelado la localización de diferentes edificios importantes de la ciudad como el culto a Isis.
Alejandría fue la capital helenística de Egipto fundada por Alejandro Magno tras conquistar este país y se convirtió en la mayor cuna del saber del mundo gracias a su famosa biblioteca y en objeto de admiración debido a su gran faro, una de las siete maravillas del mundo antiguo. Fue en el año 331 a.C cuando Alejandro Magno fundó esta gran metrópoli en pleno Delta del Nilo, gracias a las técnicas avanzadas con las que se logró dominar este terreno que solía sufrir inundaciones con las crecidas del Nilo.

Mapa de las zonas hundidas de Alejandría. El 10 de abril de 2001, Franck Goddio presentó por vez primera su mapa completo de las partes hundidas de Alejandría con motivo de la exhibición en el Museo Británico de 'Cleopatra de Egipto: De la Historia al Mito'.
Durante varios siglos Alejandría vivió una época dorada gracias al comercio que canalizaba y al ser centro cultural del imperio helenístico. Todo cambió cuando en el año 365 d.C la ciudad sufrió un terremoto al que le siguió un maremoto devastador. Durante los siglos VI y VII otros temblores provocaron la desaparición de Canope y el sumergimiento de los muelles y espolones del gran puerto de Alejandría, aparte del hundimiento de las ruinas de Heraclion, que ya había sido abandonada hacía tiempo. 

El proceso de sumersión de estas antiguas ciudades se explica por la combinación de diversos factores. La progresiva acumulación de los sedimentos que el Nilo depositaba en el Delta dio lugar a una sobrecarga de peso y al hundimiento de Menutis y Heraclion hasta cinco metros de profundidad. El caso de Pelusio, creada sobre la línea de costa, fue distinto: quedó apartada del mar tras una fuerte venida de agua que desplazó bruscamente el curso del agua en el brazo del río.

Cabeza de una escultura femenina en el fondo marino. La década de trabajos del proyecto Alejandría ha permitido recuperar y restaurar un gran número de esculturas, algunas de ellas en muy buen estado de conservación.

Durante más de mil años Alejandría y estas otras ciudades hermanas vivieron ocultas a los ojos de la humanidad, solo recordadas en los textos antiguos, hasta que hace una década un ambicioso proyecto auspiciado por la sociedad Franck Goddio se decidió a hacer ver la luz de nuevo a las antiguas esculturas de faraones y dioses de la ciudad. Y esta es la parte a la que me quiero centrar en esta actualización de Hyperborea Existe. Este proyecto ha sido uno de los más ambiciosos de la historia de la arqueología submarina y quiero tomarlo de ejemplo para explicaros las técnicas utilizadas para poder rescatar del pasado los misterios de una ciudad antigua que se encuentra hundida bajo las aguas del mar.

Buzo examinando losas de granito en el fondo marino. Actualmente, existe un mapa cartografiado de la estructura de Alejandría que ha permitido conocer como era exactamente la ciudad en la antigüedad. 
El descubrimiento de Alejandría y otras ciudades cercanas como Canope, fue posible gracias al resultado de combinar el estudio de las fuentes y de la gemorfología (el estudio del relieve terrestre) con la investigación en arqueología submarina. En 1992 se emprendieron las primeras excavaciones como un proyecto de estudio sistemático a cargo del Instituto Europeo de Arqueología Submarina, fundado por Franck Goddio. En ellas pudieron rescatar piezas que van desde grandes esculturas de granito hasta frágiles zarzillos de oro. Los métodos de extracción se tuvieron que adaptar a cada situación. 

Por ejemplo, cuando hubo que extraer la estela real de Heraclion, de varias toneladas, fue necesario izar los segmentos con una grúa hasta el muelle más próximo y proceder a una consolidación de emergencia. Estos datos evidencian el gran despliegue de medios y de equipo dedicados al rescate de los objetos y su restauración, es decir, para un proyecto de esta magnitud es imprescindible contar con muchos fondos y un gran equipo humano de profesionales altamente cualificados, ya que no hay margen para errores.

Tomando datos y medidas de los restos de una columna. Antes de proceder a la extracción de un resto hay que realizar todo tipo de mediciones y cálculos para determinar cual será el método más seguro y eficiente para llevarla a cabo.

Actualmente los trabajos de prospección en Alejandría están centrados en el Portus Magnus, el puerto principal la ciudad helenística, que con el tiempo se ha convertido casi en una bahía por los muelles que lo cercan y por los sedimentos acumulados en el Heptastadion, el paso elevado que unía la ciudad con la isla del Faro. El propio palacio va viendo la luz en la península de Loquias, de donde proceden columnas de granito, esfinges y esculturas reales de tamaño colosal; otras piezas han permitido localizar el culto de Isis en la isla de Antirrodos. Entre esta isla y el cabo Loquias se hallaba la península de Poseidio, con dársenas para las naves y un palacio-refugio que construyó Marco Antonio. 

Esfinges y escultura sumergidas en los restos de un templo del Portus Magnus en Alejandría. El puerto principal de Alejandría incluía aparte de los muelles un gran número de palacetes y templos dedicados a diferentes cultos de la época.
El equipo de Goddio lleva muchos años trabajando duramente para rescatar los tesoros culturales perdidos de Alejandría, su equipo está formado por arqueólogos, historiadores, geofísicos y submarinista. En esta década de trabajos han logrado cartografiar todo el puerto de Alejandría con los restos de los palacios, templos y muelles, así como la famosa isla real de Antirhhodos. Se han convertido en un ejemplo a seguir y en una de las mejores voces autorizadas a la hora de estudiar cualquier rescate de materiales antiguos sumergidos.

Esto es todo por hoy seguidores de Hyperborea Existe, quiero celebrar con vosotros que ya sois 400 los fans de nuestra página de Facebook, ¡muchas gracias por vuestro apoyo!

¡Hasta pronto seguidores de Hyperborea Existe!




NOTA: Todas las imágenes utilizadas en esta actualización son propiedad de la Franck Goddio Society. Podéis saber más de ella visitando su página web.


miércoles, 14 de julio de 2010

Batiscafos Mir: El sueño de todo arqueólogo submarino

Queridos seguidores de 'Hyperborea Existe' vuelvo a sacar tiempo para actualizar el blog y dirigirme a vosotros. Como ya dije estas semanas están resultando frenéticas y no hay tiempo casi ni para volver a casa ni tomarse unas vacaciones. Hoy quiero aprovechar para hablar sobre una de las herramientas con la que todo arqueólogo submarino sueña pero que muy pocos afortunados consiguen los fondos y apoyo para poder utilizar. Estoy hablando del uso de batiscafos con capacidad para alcanzar grandes profundidades.



En concreto hoy quiero hablaros de los sumergibles rusos de la serie MIR, los únicos capaces de alcanzar cuotas de profundidad de hasta los 6.000 metros. Hace unos días salto a la palestra una noticia con relación al dramático vertido de petróleo de BP en el golfo de México y que está causando un daño no solo a la costa y fauna marina sino a todo el fondo del golfo, uno de los más ricos del mundo. Y no solo en biodiversidad sino también en restos de naufragios.

Os transcribo parte de la noticia que ha circulado en varios medios:

El representante de la petrolera BP hizo una propuesta al comandante del batiscafo ruso Mir-1, Anatoli Sagalévich, para trabajar juntos en la liquidación de las consecuencias de la catástrofe ambiental en el Golfo de México. Así lo informó el periódico ruso Izvéstiya. 
Anteriormente sobre el siniestrado pozo petrolífero en el Golfo fue instalada una cúpula y vertedores que alcanzaron recolectar unos 10 mil barriles de crudo, mientras, el petróleo que mana del pozo alcanza una media de 12 mil a 19 mil barriles diarios. “Sagalévich cree que todo este crudo puede ser detenido usando los aparatos submarinos Mir, pero se necesitará tiempo”, afirma el rotativo. 

A su vez, Sagalévich confirmó que las negociaciones de los representantes de la compañía BP y los buzos rusos empezaron a pocos días después de la catástrofe. Según contó el comandante del batiscafo el representante de BP, John Mccarty, ofreció trasladar dos batiscafos desde el lago Baikal, donde actualmente los aparatos están llevando a cabo investigaciones, a la región del derrame en el Golfo de México.
Para los que queráis saber un poco más sobre estos vehículos submarinos. Actualmente, en la flota del Instituto de Oceanología Shirshov hay dos aparatos del tipo "Mir": el Mir-1 y el Mir-2. Fueron desarrollados por la Academia soviética de las Ciencias y la Oficina de Diseño "Lazurit", y construidos por la empresa "Rauma Repola" en Finlandia en 1987.



Entre 1987 y 1991 realizaron 35 expediciones en los océanos Atlántico, Pacífico e Índico. Los "Mir" fueron utilizados también durante el rodaje de la película de James Cameron, Titanic. Entre otras misiones está la exploración de los submarinos K-278 Komsomolets y Kurks. Aunque sin duda, una de las más significativas fue la del 2 de agosto de 2007 cuando el Mir-1 y el Mir-2 realizaron una inmersión en el Océano Glacial Ártico, en el Polo Norte, e instalaron en el fondo una bandera rusa, así como una cápsula con mensaje para generaciones venideras.



En julio de 2008 los "Mir" fueron trasladados al lago Baikal, el más profundo del planeta, en Rusia. Hasta entonces el fondo del lago estaba poco explorado. Durante el 2008 se realizaron 53 inmersiones, y se prevé que en 2009 se realizaron otras 100, siendo esta la primera misión de los batiscafos en agua dulce. Ahora queda la espera de ver si finalmente el gobierno de Estados Unidos pide oficialmente la ayuda rusa para que estos sumergibles puedan intervenir en el Golfo de México.

Bien, dejando de lado el interés general en este tipo de vehículos explico el porqué dedicarles esta actualización. Yo, junto a otros colegas llevando tiempo buscando financiación y apoyo del gobierno noruego e islandés para poder conseguir hacer uso del Mir-1 y del Mir-2 para una de nuestras investigaciones más cruciales y la que, por cierto, ha dado origen a este blog, aunque se que todavía no he podido desvelaros apenas nada al respecto. Espero poder hacerlo pronto, pero hasta que no podamos publicar los resultados de nuestras investigaciones no me será posible.



Este tipo de vehículos nos permiten llegar a lugares donde nos es imposible hacerlo por otros medios, abren todo un nuevo horizonte de zonas donde se pueden localizar todo tipo de restos importantes y que hasta ahora siguen perdidos por la historia. Uno de los mayores handicaps que nos hemos encontrado en las últimas décadas al trabajar en el mar ártico y toda la zona del atlántico norte, especialmente entre Islandia, Noruega y la zona al norte de estos países es su gran profundidad. Si bien he tenido la oportunidad de trabajar en varios proyectos con equipos de este tipo, nunca con equipos de tanto potencial como los "Mir" de manufactura rusa, sin duda, unos grandes expertos en este campo.

A pesar de que el Mir-1 y el Mir-2 formen parte del presente de la investigación submarina, el futuro nos depararé nuevos y mejores vehículos capaces de superar las limitaciones actuales gracias a los continuos avances en la ciencia e ingeniería. Sin duda alguna, con ellos podremos explorar mejor los vastos misterios que se esconden en el fondo de nuestros océanos y mares.

Esto es todo por esta ocasión, como siempre agradecer a todos los seguidores de 'Hyperborea Existe' que saquéis tiempo para leer el blog y apoyar su página de Facebook. ¡Hasta la próxima seguidores de Hyperborea Existe!







jueves, 3 de junio de 2010

¿Qué es la arqueología submarina?

Queridos seguidores de Hyperborea Existe, tal como os dije la semana pasada estoy muy ocupado estos días por el norte de Europa, por suerte contamos con conexiones por satélite e Internet nunca falta, es una bendición poder mantener esta ventana al resto del mundo siempre abierta. Esta semana quería profundizar un poco más sobre que es la arqueología submarina, mi especialidad, para que entendáis mejor el tipo de trabajo de campo que llevo a cabo. Así que voy a daros una explicación al uso sobre esta especialización.

En la arqueología submarina o marina aprendemos sobre el pasado mediante medios marítimos, normalmente restos de barcos hundidos, pero también de ruinas y puertos. A lo largo de las costas de todo el mundo hay miles de barcos que se han hundido a lo largo de los siglos. Estos navíos reposan en el fondo del mar convirtiéndose para nosotros en vínculos con el pasado.

Buzo investigando los restos del Angra C en aguas del Atlántico cerca de las islas Azores (Foto de Paulo Monteiro). Al igual que sucede con la arqueología terrestre, en la submarina es preciso realizar cuadrantes de toda la zona a investigar para facilitar la localización de restos de interés.
Sin ir más lejos, las frías aguas del mar Báltico en el norte de Europa tiene una colección única de restos bien preservados del pasado, y muchos de ellos aún no han sido localizados. Algunos ejemplos de la arqueología submarina nórdica son las excavaciones de Vasa, Kronan y la de East Indiaman Götheborg. Esos barcos son impresionantes, pero tan solo son partes del entorno cultural marítimo. En este ambiente cultural también podemos incluir antiguos puertos, muelles, posadas costeras, barreras y asentamientos costeros. Todo esto tanto en tierra firme, y seca, como bajo el auga. Además, la arqueología submarina no siempre tiene que estar presente con los restos submarinos de barcos aunque sea el principal motivo de trabajo de los arqueólogos buceadores.


La especialidad de la arqueología subacuática se consolida en la década de 1960, pero tiene su origen mucho antes con la aparición de diferentes sistemas para conseguir rescatar el cargamento de navíos hundidos. Los problemas asociados a la carrera por las Indias implicó que desde el siglo XVI se idearan fórmulas para solucionar el problema del rescate de barcos hundidos (partes estructurales y cargamento). En el cumplimiento de este fin no siempre fueron útiles por si solos los sistemas tradicionales de buceo de la época, sino que en muchas ocasiones se necesitaron utilizar de forma combinada con sistemas de mayor alcance, esto hacia que el buceo con este fin fuera una actividad complementaria a otros trabajos que se desarrollaban desde la superficie. Ejemplo de ello fueron los trabajos de levantamientos y rescate de restos de náufragos de  Pedro de Ledesma (1623) o la máquina de rescate de navíos hundidos de Jorge Bosch (1778).


Buzos dirigiéndose al Vrouw Maria en aguas de Finlandia, ilustración de Anders Vikhdal.
Pero no fue hasta la llegada de la escafandra en el siglo XIX que se establece un precedente importantísimo para el desarrollo de la arqueología submarina, al abrir las puertas de mares y ríos a un mayor número de personas que, lejos de utilizar este avance tecnológico con fines recreativos empiezan a descubrir los innumerables secretos históricos que albergan las aguas. Ya después de las dos grandes guerras mundiales, con la aparición de los submarinos y equipos de buceo menos pesados, fue cuando se terminó de afianzar lo necesario para poder sentar con firmeza las bases de la arqueología submarina.


Fue en 1960 cuando por fin se establecen los primeros principios de la arqueología submarina. A finales de 1950 Peter Throckmorton descubrió un pecio en el cabo Kelidonia, al sur de Anatolia. Este constituye el primer yacimiento trabajado con metodología arqueológica, dado que el equipo de intervención estaba constituido por buzos y arqueólogos: Geroge Bass y Honor Frost. En el momento de su excavación, se trataba del pecio más antiguo encontrado a la fecha: un barco fenicio del siglo XIII A.C. El cargamento estaba constituido por lingotes de bronce del tipo "cuero de buey" junto a los cuales se encontraron otros mal formados y se pudo registrar el sistema de estiba (especie de cama vegetal para evitar que el roce del cargamento perjudicara la estructura del barco).


El Vasa, pecio correspondiente a un buque de línea sueco (1628), tuvo trabajos de excavación y recuperación en 1961. Al Vasa hay que sumarle los pecios vikingos de Roskilde (1962), los primeros barcos vikingos, cinco en total, correspondientes al siglo XI. Estos barcos constituyen los primeros intentos de recuperar y conservar un bien histórico saturado en agua con el fin de tener información sobre técnicas constructivas y vida a bordo. El Vasa se trató con baños de polietilenglicol durante 18 años y luego se hizo un museo muy cerca del lugar de su naufragio, que es donde se encuentra la estructura del barco y todo el material que se encontró en la excavación. Los pecios vikingos contaron con procedimientos similares y con su posterior traslado a museos.


Los trabajos de George Bass en el mediterráneo oriental se convierten en la cantera de formación de futuros profesionales que posteriormente dirigirán sus excavaciones en otros puntos geográficos. Podemos decir que es el padre de la arqueología submarina moderna y un referente para todos los que nos hemos especializado en la misma. Gracias a el se desarrollan e incorporan nuevas técnicas propias o procedentes de otras disciplinas, para la localización y registro de sitios arqueológicos bajo el agua (como la fotografía, el vídeo referenciado por fotogrametría, la teledetección, etc.).


Así mismo, aumentan las publicaciones especializadas en el área. Al hoy ya clásico libro de Underwater Archaeology de George Bass (1966), le han seguido otros compendios que han recogido y actualizado información histórica y nuevas técnicas sobre la base de una lista cada vez mayor de número de sitios estudiados. El creciente interés por el patromonio sumergido empieza a generar demandas de los cada vez más numerosos profesionales abocados a su estudio y preservación. 


En el 2º Congreso Internacional de Arqueología Submarina celebrado en Albenga, se establece por primera vez la necesidad de cumplir con los siguientes aspectos:



  • Crear un comité permanente que coordinase la realización de una carta arqueológica del mediterráneo.
  • Dotar a la arqueología submarina de los medios técnicos y humanos para su desarrollo.
  • Crear centros donde se experimentasen tratamientos para el material saturado en agua extraído de las excavaciones.
En la actualidad, la arqueología submarina ha avanzado a pasos agigantados gracias a todas las innovaciones tecnológicas de las últimas décadas. Excavaciones que eran impensables en el pasado debido a su profunidad ahora son posibles gracias al uso de equipos avanzados de buceo, de los mini submarinos y como no, de los imprescindibles robots submarinos que permiten trabajar a distancia en profundidades imposibles para un buzo. El uso de sonar, radares y sistemas de telemetría láser avanzados permiten localizar restos que antes serían imposibles de encontrar.

Minisumergible desde fuera (INA).Un buzo sostiene un resto recuperado en un pecio frente al mini sumergible de apoyo.
Aparte, las iniciativas privadas han dado un impulso muy importante a la arqueología submarina ya que sus avances y técnicas están siendo aprovechadas por empresas de telecomunicaciones (los famosos cables submarinos) o energéticas y de prospección submarina. Al igual que sucede con los centros históricos de ciudades con gran antigüedad en las que cualquier obra puede revelar restos arqueológicos. Bajo el mar sucede que cuando se realiza un trabajo de prospección o de cableado existe la posibilidad de toparse con un tesoro oculto para la arqueología submarina en forma de pecio hundido o aún mejor, ruinas de una civilización perdida en el tiempo...

Con esto termino la actualización de esta semana de Hyperborea Existe, como siempre agradecer el apoyo demostrado en la página de Facebook, ya sois más de 300 los que os habéis declarados admiradores y es algo que, a pesar de la distancia que me separa ahora mismo de España, me llena de satisfacción y orgullo. 



Nota: Parte de los datos e información de este artículos podéis encontrarlos en la base de datos de 'SSDF diving committee' y en la Wikipedia.