Mostrando entradas con la etiqueta desaparición de los neandertales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desaparición de los neandertales. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de septiembre de 2011

Diez años investigando a los Neandertales que habitaron Madrid

Queridos seguidores de Hyperborea Existe, vuelvo a vosotros tras una larga ausencia causada por la acumulación de trabajo y la campaña veraniega de investigación de campo en alta mar y en la isla de Jan Mayen. Son muchos los datos recopilados y cosas que quiero contaros, pero hasta que no finalicemos toda la recopilación, atemos todos los cabos sueltos y terminemos el dossier completo, compuesto por centenares de fotografías, videos, pruebas documentales y restos rescatados... me temo que voy a seguir espaciando mis actualizaciones.

He tenido la oportunidad de venir a Madrid unos días para ver a mi esposa y reunirme con buenos colegas españoles para compartir impresiones. Es por eso que hoy quiero actualizar el blog hablando de unos grandes profesionales y colegas, Enrique Baquedano, Juan Luis Arsuaga y Alfredo Pérez-González. Ellos tres son los codirectores del proyecto científico que estudia los yacimientos paleontológicos de Pinilla del Valle. Celebran su décimo aniversario de trabajo y gracias a ellos, y al excelente equipo de profesionales que los ayudan hoy podemos saber mucho más sobre los Neandertales.

Es por ello que quiero transcribir la noticia que les ha dedicado El Mundo sobre su trabajo, se lo merecen:

Juan Luis Arsuaga con sus colegas en el yacimiento de Pinilla del Valle. | A. Heredia 
Juan Luis Arsuaga con sus colegas en el yacimiento de Pinilla del Valle. | A. Heredia

"Este lugar era el Ngorongoro. Un valle con fauna africana, rinocerontes, leones o hienas, y también euroasiática, como osos y lobos. Y los neandertales cazando, refugiados en pequeñas cuevas. Un lugar lleno de vida y de muerte". Así era hace 100.000 años el paraje de la sierra madrileña en el que se encuentran los yacimientos paleontológicos de Pinilla del Valle, en palabras de Enrique Baquedano, codirector de un proyecto científico que celebra creciendo su décimo aniversario.
El cerro en el que se excava cada vez parece más un queso gruyère y en cada agujero hay sorpresas para el equipo científico que quiere convertir el lugar en un punto de referencia de los neandertales que vivieron en el centro de la península, milenios antes de que dieran su último suspiro en Gibraltar. En esta campaña, más de un centenar de personas trabajan de sol a sol, hasta mediados de septiembre, buscando restos de aquellos parientes que nos dejaron parte de su ADN, mejorando nuestro sistema inmunológico, según una investigación reciente.
Lo que hoy es un pequeño pueblo serrano y chalets de fin de semana de los madrileños, en torno a un embalse, hace muchos milenios era un valle angosto, de origen tectónico, con buenos pastos y un arroyo, el de Navalmaíllo, a cuyas orillas bebían los animales.
En una de las orillas había un cerro horadado, un sistema kárstico similar al de Atapuerca que el agua había ido agujereando con el tiempo, y que daba refugio a aquellos humanos en un periodo en el que no hacía mucho frío, por la fauna que les rodeaba.

Excavaciones en el yacimiento de Pinilla del Valle. | A. Heredia
Restos prehistóricos

Los primeros restos de aquellos nómadas, cazadores y recolectores, del Pleistoceno se encontraron, como suele suceder, al hacer el camino de mantenimiento que rodea el embalse, en los años 80. En ese lugar está el yacimiento Cueva Camino, hoy sin actividad, pero que en su día, hace unos 90.000 años, fue un cubil de hienas al que llevaban restos de sus banquetes, incluso de neandertales.
El paleontólogo Juan Luis Arsuaga, otro de los tres codirectores, junto con Baquedano y el geólogo Alfredo Pérez-González, explica que fue allí donde salieron las dos muelas de neandertales que abrieron la mina. "Se encontraron en los años 80, cuando se pensaba que era una cueva de neandertales y no de hienas. Por entonces, el clima era más cálido que ahora. Había gamos y hasta tortugas mediterráneas", explica Arsuaga mientras recorre, como cada día, los yacimientos para ver in situ los trabajos.
Fue en el año 2001 cuando se retomaron los trabajos en Pinilla del Valle, con un proyecto científico financiado por la Comunidad de Madrid, el Ministerio de Cultura y Mahou. Y encontraron, no muy lejos, una cueva hundida en la que si habían vivido los homínidos algunos periodos estacionales hace 77.000 años, que es el nivel que excaban ahora.
Allí hay restos de los rinocerontes, los ciervos y los caballos que se comieron, y de al menos dos hogueras y una sorprendente infinidad de diminutas lascas de piedra de la tecnología musteriense, típica de los neandertales. "Se comían hasta el tuétano", apunta Arsuaga.

Excavaciones en una cueva de Pinilla del Valle. | A. Heredia
Aprovechamiento de los recursos

Pero lo que le trae de cabeza es cómo eran capaces de sacar provecho de unas piedras de muy mal material que hay en la zona. "Aquí no hay buen sílex, es cuarzo, pero se adaptaron y lo tallaban, no se iban a dos kilómetros donde hay materiales mejores", explica.
Su compañera, Marina Mosquera, deja la piqueta para plantear otra curiosa hipótesis: "Muchas lascas son diminutas y los núcleos de donde las sacan, bien pudiera ser que las usaran los niños para practicar, que no fueran deseadas". A pocos metros está la Cueva de la Buena Pinta, bautizada así en 2003 por las grandes posibilidades que los investigadores veían en sus sedimentos. De momentose han encontrado dos dientes neandertales.
También este lugar, comenta Arsuaga, fue cubil de hienas hace unos 50.000 años. Y hay otro misterio sin resolver: "Si hay dos dientes... ¿Dónde está el resto de la mandíbula?", se pregunta el paleontólogo, impaciente por tenerla en sus manos.
Ya en lo que es la parte superior del cerro está la Cueva Des-Cubierta, en cuyos sedimentos asoma la cabeza de un gigantesco toro que debió tener tonelada y media de peso. Abierta en 2009, aún está en discusión científica cómo era su configuración. Alfredo Pérez defiende que no tenía techo cuando los homínidos se refugiaron allí, pero no hay consenso, de momento. Tampoco se conoce en qué fechas se ocupó y qué especie fabricó los utensilios de piedra, si eran neandertales o, quien sabe, sus antepasados, los 'Homo heidelbergensis', de los que hay huellas a poca distancia.



Un fósil hallado en las excavaciones de Pinilla. | A. Heredia
Yacimientos por explorar

Los últimos yacimientos aún están por explorar. Ni siquiera tienen nombre. Son fruto del empeño de Baquedano, que a unos 300 metros de los lugares donde trabaja el equipo decidió hacer catas, con una máquina, a ver qué había en una zona donde habían encontrado fósiles y alguna herramienta. Y hubo suerte: dos cuevas más han salido a la luz, una de ellas otro cubil de hienas prehistóricas.
El objetivo último es crear en este pequeño valle madrileño un parque arqueológico que sea visitable por aquellos a quienes interesa conocer el pasado. "Sabemos que los neandertales eran grandes cazadores, que debían tener estrategias muy complejas para hacerse con algunas piezas, que ponían trampas con cuerdas hechas con piel. Es fascinante imaginárselos viendo pasar las manadas desde el alto, en lo que es el lugar más importante en el que se asentaron del centro de la península ibérica", afirma Baquedano, mientras su brazo apunta al fondo del valle.
Por la tarde, tras quitarse el polvo y el sudor, los excavadores, casi todos ello bregados en otros muchos yacimientos dentro y fuera de España, reinician la tarea, pero no en el campo, sino en el albergue juvenil Los Batanes, donde llevan los cientos de piezas rescatados durante el día. Es allí en el albergue, reconvertido en centro de investigación, donde lavan las piezas, las clasifican e intentan reconstruir el rompecabezas, que tardarán en recomponer mucho tiempo en los laboratorios a lo largo del año.
Así ocurrió con la liebre silvadora, una especie que se hacía en áreas más frías, como el Himalaya; o el topillo Vaufrey, cuya presencia sirve para datar los yacimientos porque desapareció en el paso del Pleistoceno Medio al Superior.

Esto es todo. Quiero agradecer de nuevo vuestro apoyo y, sobretodo, vuestra paciencia por espaciar tanto mis actualizaciones. Os prometo que intentaré sacar tiempo para ir compartiendo con vosotros los avances de mi investigación y mis trabajos. No solo sobre la civilización de Hyperborea, sino de todos aquellos temas relacionados o no, que crea puedan ser de vuestro interés.

lunes, 17 de mayo de 2010

Más sobre la desaparición de los neandertales

Queridos seguidores de Hyperborea Existe, la semana pasada me hacía eco de la polémica suscitada por los resultados de la secuenciación del genoma neandertal y las diferentes teorías sobre la existencia de hibridación entre los neandertales y los sapiens sapiens y que influencia pudo tener ésta sobre la desaparición de los primeros. Tal como hacíamos referencia, e indican los resultados, se cree que existió hibridación, pero que en todo caso fue puntual y estadísticamente nimia, por lo que no se puede apuntar como causa de su desvanecimiento en el camino evolutivo humano.

Los neandertales, que siguen siendo nuestros parientes prehistóricos más cercanos dominaron Eurasia a lo largo de casi 200.000 años. Se calcula que su población total nunca superó los 15.000 individuos pero aún y así lograron resistir, incluso cuando el enfriamiento del clima convirtió gran parte de su territorio en algo parecido a lo que hoy es el norte de Escandinavia: una tundra fría y desolada, con un pálido horizonte interrumpido por unos pocos árboles y una cantidad de líquenes apenas suficiente para contentar a los renos.

Esto hace aún más complicado entender como pudieron desaparecer en un periodo de tiempo tan relativamente corto, tras demostrar ser capaces de resistir las peores inclemencias y situaciones ambientales en las que el homo sapiens sapiens (nosotros) probablemente no habríamos logrado subsistir. Esto plantea muchas preguntas, ¿eran una estirpe de supervivientes ingeniosos y perseverantes, o sus deficiencias cognitivas los llevaron a un callejón sin salida? ¿Qué sucedió entre el período hace 60.000 y 30.000 años en el que empezaron a compartir territorio con los humanos modernos recién llegados?

La investigadora Araceli Soto Flórez guarda en una bolsa un hueso de neandertal de la cueva de El Sidrón, en España (Fuente NG). Los fósiles aquí descubiertos han permitido recuperar pequeñísimas cantidades de ADN antiguo. El análisis genético revela que algunos neandertales fueron pelirrojos.
Una de las posibles claves que nos ayuden a acercarnos a la respuesta se encuentra precisamente en España. En marzo de 1994, unos espeleólogos que exploraban un extenso sistema de cuevas del Principado de Asturias iluminaron con sus linternas una pequeña galería lateral y descubrieron dos mandíbulas humanas que sobresalían del suelo arenoso. La cueva, llamada 'El Sidrón', se encuentra a cierta altitud en un apartado bosque de castaños. Los excursionistas supusieron que los huesos datarían de la época de la guerra civil, cuando los republicanos usaron El Sidrón como refugio frente a las fuerzas de Franco y dieron parte a la Guardia Civil.

En unos pocos días, los agentes habían desenterrado alrededor de 140 huesos y un juez dispuso que fueran enviados al Anatómico Forense de Madrid. Cuando los científicos terminaron sus análisis, casi seis años después, España tenía sobre la mesa el caso sin resolver más antiguo de su país. Los huesos de El Sidrón no pertenecían a soldados republicanos, sino que eran fósiles de un grupo de neandertales que vivieron y murieron violentamente hace alrededor de 43.000 años.

El lugar del hallazgo los sitúa en una de las encrucijadas geográficas más importantes de la prehistoria, y la fecha los coloca en el epicentro de uno de los enigmas más fascinantes de la evolución humana. Y es que el yacimiento de El Sidrón no es el único con restos neandertales producto de lo que indican los datos como muertes violentas. En todos los enclaves prehistóricos de Europa se han encontrado indicios similares. La pregunta es ¿Fueron exterminados por los humanos modernos? En caso de ser así, ¿cómo pudieron hacerlo en tan poco tiempo?

Los humanos modernos llegaron a Europa por el este, provenían de Asia, y antes de llegar ahí habían llegado de África, donde todos los expertos, hasta ahora, han aceptado que surgió nuestra especie. Los neandertales estaban sólidamente afianzados en Europa, conocían bien su territorio, estaban acondicionados para resistir las inclemencias del tiempo, estaban en completa superioridad, y aún con todo eso, cayeron y desaparecieron.

Auge y extinción de los neanderales (Fuentes NG, Universidad de Southampton, Museo de Gibraltar y Museo de Historia Natural de Londres). Los neandertales ocuparon un vasto territorio desde el oeste de Europa hasta llegar a Siberia por el este.
En lo que al humano moderno respecta, los neandertales eran más primitivos, menos inteligentes y es más que probable que los primeros sapiens que llegaran a Europa y se cruzaran con los neandertales los vieran como enemigos peligrosos. Si utilizamos la lógica de los datos que tenemos a mano, habría sido de esperar que los neandertales aplastaran a los primeros grupos de humanos modernos, pero de nuevo, aparece la incógnita que evitó que eso sucediera.

Al empezar este blog introduje el mito de Hyperborea, de como diferentes culturas de la era clásica habían recogido retazos de lo que había sido una supuesta civilización de humanos muy avanzada que había existido en los albores de la humanidad. No existe aún pruebas presentadas oficialmente sobre la existencia de dicha civilización, pero tal como expliqué en su momento ésta habitaba una gran isla llamada 'isla del sol eterno' en algún lugar al norte-noroeste de Europa (fuentes chinas la situaban por la actual Siberia rusa).

Pudo tener esta civilización algo que ver con el declive de los neandertales, no existen restos arqueológicos o fósiles de la misma, presentados oficialmente al menos, pero si que hay registros geológicos que indican que hace alrededor de 60.000 años hubo un pequeño cataclismo en algún lugar al noroeste de Europa, que pudo provocar un movimiento migratorio de esta civilización.

Si seguimos esta hipótesis, nos encontraríamos con que esta civilización habría llegado a una Europa dominada por los primitivos neandertales y posiblemente habría estallado un conflicto entre ambos explicando la desaparición de los neandertales. Se entendería así como los neandertales fueron moviéndose desde el norte de Europa hasta terminar en Gibraltar, atrapados entre el mar y lo que los empujara a huir del norte.

Esto habría facilitado la llegada de los humanos modernos pero no explicaría porque estos no fueron también detenidos por los hyperboreos. Me temo que por el momento os tengo que dejar con estas divagaciones, espero que más adelante, según avancen los trabajos que estoy llevando a cabo con mis compañeros de Noruega pueda compartir con vosotros fragmentos de la investigación que estoy realizando sobre el 'mito' de Hyperborea.

Como siempre agradecer todo el apoyo recibido por vosotros, ya sois más de 260 los seguidores en Facebook. ¡Hasta la siguiente actualización de Hyperborea Existe!

lunes, 10 de mayo de 2010

La polémica sobre el genoma neandertal y su desaparición

Queridos seguidores de Hyperborea Existe, en esta actualización quiero tomarme la licencia de comentar un tema candente en los círculos académicos y científicos y de paso utilizarlo como transición tras finalizar los capítulos destinados a la historia de la mitología nórdica. En concreto os quiero hablar sobre la polémica tras obtener el genoma completo del Homo Neanderthalensis.

Esta semana pasada saltaba a la palestra del circo mediático lo que ya se comentaba desde hacía tiempo en los círculos académicos, los resultados de la secuenciación completa del genoma del hombre neandertal abriendo la puerta a la polémica sobre su desaparición y de si hubo híbridos entre el homo sapiens sapiens y el homo neandertal.

Reconstrucción del rostro de un neandertal por Kennis & Kennis, fotografía de Joe McNally. El número de noviembre de 2008 de National Geographic incluía como reportaje principal uno dedicado a los neandertales y a la reciente reconstrucción que se había hecho sobre ellos para saber más sobre quienes fueron realmente.
Se estima que los neandertales habitaron la Tierra desde el año 230.000 al año 30.000 antes de Cristo, aunque hay quien se ha aventurado que su desaparición fue posterior, alimentados por la memoria histórica de diferentes pueblos europeos en cuyas leyendas habitaban diferentes seres, especialmente trolls y ogros, cuyas descripciones podrían encajar perfectamente en la del neandertal.

La polémica surge entre la corriente de investigadores que creen que existió una hibridación entre nuestra especie y la del neandertal y los que creen que no existió o bien fue nominal y no digna de tener en cuenta estadísticamente, sino que fueron casos puntuales y que, tal como reflejan los resultados de la secuenciación del genoma del neandertal, tan solo compartimos menos de un centenar de genes. Aunque claro, si la reproducción entre sapiens y neandertales era posible, entonces deberíamos hablar de una misma especie y no de diferentes como se ha hecho hasta ahora.

Esta discusión añade más leños al fuego encendido sobre las diferentes hipótesis de la desaparición de los neandertales. Si aceptamos los datos del genoma neandertal y entendemos que los híbridos fueron la excepción más que la norma entonces, ¿cómo es posible que los neandertales desaparecieran tan bruscamente y se extinguieran en un periodo de unos pocos miles de años.

Grupo de Neandertales enterrando a un compañero caído. A pesar de que han sido acusados de canibalismo, recientes estudios han reflejado que los neandertales tenían fuertes vínculos de grupo y que el canibalismo solo se practicaba a modo de rito de enterramiento una vez muerto el difunto, para poder enterrarlo sin el peso de la carne muerta.
Se han hecho muchas especulaciones sobre lo que sucedió, desde el conflicto directo entre sapiens y neandertales hasta una catástrofe climática o una pandemia que los diezmó. El hecho es que el hombre neandertal llevaba miles de años en Europa, estaba aclimatado y preparado para soportar el frio de las glaciaciones, era robusto y de gran fortaleza y, aunque no era capaz de correr mucho si que podía llevar a cabo largas caminatas. En cambio, los sapiens, nosotros, provenimos de las corrientes migratorias del sudeste asiático, más preparados para la estepa y menos habituados al clima frío. Esto explicaría la ventaja del sapiens en las etapas más tardías del neandertal, pero ya entonces los neandertales parecían estar en declive desde hacía miles de años.

Por lo menos, según los datos hallados en las diferentes excavaciones apuntan a que el inicio de su desaparición empezó hace cerca de 60.000 años pero el motivo sigue siendo un misterio para la ciencia. Es por ello que dedicaré la próxima actualización de Hyperborea Existe a profundizar más sobre la desaparición del hombre neandertal y el inicio de la hegemonía del homo sapiens sapiens. Si, aunque penséis que no tiene relación alguna con el mito de Hyperborea, creedme cuando os digo que en historia y arqueología todo está relacionado en mayor o menor medida.

Podéis encontrar el artículo completo sobre el genoma neandertal publicado en la revista Science