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martes, 9 de octubre de 2012

Renaciendo de las cenizas

Ilustración mitológica del Ave Fénix
Queridos seguidores de Hyperborea Existe, antes de nada necesito pediros disculpas. Disculpas por este periodo sin actualizar, sin dar apenas señales de vida. Como ya sabéis ha sido un verano muy duro, el peor en años. El desastre del mes de junio, en el que nuestra petición de fondos para poder finalizar nuestra investigación y expedición al fondo del Atlántico, fue rechazada y tildada de locura nos ha afectado severamente.

Por primera vez en diez años, no hemos podido hacernos a la mar en la temporada de verano para proseguir nuestras prospecciones. Teníamos todo planificado para poder empezar con la búsqueda activa del lugar donde creemos fervientemente que se encontró, hace decenas de miles de años, la cuna de la civilización de Hyperborea. En vez de eso, hemos tenido que cancelarlo todo y esconder la cabeza ante la presión y crítica de toda la comunidad científica.

Ha sido duro, una situación profesional y personal que no deseo a nadie. Pero no es excusa. No justifica el abandono al que os he sometido. Vosotros, los que nos habéis apoyado de forma incondicional, siguiendo nuestras actualizaciones y soñando por conseguir que la verdad vea la luz. No os merecéis que no volviera a escribir, que no os contara los pasos que hemos estado dando.

La verdad es que me gustaría daros buenas noticias. Pero me temo que no es así. En estos meses, tras lograr recomponernos moralmente, gracias al amor y cariño de nuestras familias y amigos, nos hemos dedicado a buscar financiación. No os imagináis la de reuniones y viajes que he realizado buscando inversores, fondos de capital de riesgo, pero todos nos han cerrado las puertas. El descrédito sufrido en Oslo es una losa muy pesada con la que cargar.

Una de las nuevas opciones que estamos barajando es optar por el crowdfunding. Estamos mirando seriamente la opción de crear un proyecto en Kickstarter.com, pero nos echa atrás la dificultad de conseguir una cantidad mínima suficiente con la que lograr un avance notable. Es por ello que estamos trabajando para conseguir reducir costes y maximizar la eficiencia para poder alcanzar nuestro objetivo con una cifra más asequible. En concreto, estamos intentando reducir el presupuesto inicial de 20 millones de dólares, en no más de 2 millones de dólares. Aún así, sigue siendo una fortuna y estamos rebanándonos los sesos en ver que tipo de recompensas podríamos ofrecer a los que invirtieran en nuestra expedición.


Con ese dinero, podríamos alquilar durante dos semanas el equipo y personal necesarios para ir hasta la localización donde creemos se encontró Hyperborea. Tendríamos entonces un plazo de tiempo muy corto para conseguir nuevas pruebas contundentes con las que convencer a la comunidad internacional. Pero si lo lográramos, estoy convencido de que no faltarían inversores y medios para apoyar el que estoy convencido que será el mayor hallazgo arqueológico de la humanidad.

Seguidores de Hyperorea Existe, no nos rendimos, mientras sigáis apoyándonos, la llama se mantedrá prendida. Renaceremos de nuestras cenizas y desvelaremos la verdad sobre Hyperborea. Cueste lo que cueste. Os lo prometo.

sábado, 16 de junio de 2012

Hyperborea no será enterrada de nuevo

Queridos seguidores de Hyperborea Existe. Disculpadme, perdonad este retraso en daros mi versión de los hechos. Llevo dos días intentando escribir, pero las palabras no salían, mis dedos no obedecían. Hoy por fin, tras dos días tras lo sucedido en Oslo, me veo con fuerzas para contaros lo sucedido. Nos han negado los fondos que necesitábamos para dar el paso final en nuestra investigación y demostrar que Hyperborea existió realmente.

Debo seros sincero, en ningún momento nos esperábamos un mazazo tan grande. Estábamos muy seguros de nosotros mismos y de la solidez de las pruebas. Creo que puedo afirmar que mi exposición fue apasionada y concienzuda. No dejé ningún cabo suelto. Hice una crónica de todas nuestras investigaciones de los últimos diez años. Presentamos las pruebas físicas, los estudios que habíamos realizado, todo. Aún así, la Comisión de Ciencia e Investigación del Parlamento Noruego se mostró escéptica en todo momento.

El momento cumbre de mi exposición fue la revelación del funcionamiento del Disco Draupnir. Realmente, se trata de una especie de brújula, un sistema de navegación que permite introducir coordenadas para llegar a cualquier lugar. Una vez que comprendimos su naturaleza, nos fue posible empezar a probar diferentes combinaciones que nos dirigían a diferentes localizaciones del hemisferio norte. Una de ellas, es la que creemos perteneció al emplazamiento de la civilización de Hyperborea. Estaba convencido de que todos los miembros de la comisión se quedarían de piedra, estupefactos, que aplaudirían nuestro descubrimiento. Nada más lejos de la realidad. Recibieron nuestras declaraciones con extrema frialdad y tacharon al Disco Draupnir de falsificación, lo mismo con los restos de la Quilla de Odín. Se negaron a dar por buenos los resultados de las pruebas de Carbono-14.

La versión oficial para rechazar nuestra solicitud ha sido que la propuesto no reunía los requisitos mínimos necesarios para optar a la partida de fondos. Lo curioso es que, repasando uno a uno los requisitos los cumplíamos escrupulosamente todos. Ya desde el principio detectamos una gran hostilidad, como si estuviéramos tocando un tema que incomodara a todos. De siempre he respetado y admirado a muchos de los colegas miembros de la comisión, por eso ha sido aún más dolorosa su actitud y falta de objetividad. Cuanto más pienso en ello, más claro tengo que por algún extraño motivo, no interesa que se profundice sobre la verdad de Hyperborea. De que alguien prefiere que siga manteniéndose como un mito, una leyenda, un cuento para niños, que una realidad histórica. Y la verdad, cuanto más pienso en ello, más me preocupan las implicaciones de estas conclusiones.

Portada de la edición impresa del periódico noruego Aftenpolten. Abajo, en el centro, destacan la noticia con el titular "¿Nueva civilización descubierta?
Por si el rechazo en la comisión no fuera suficiente, Olve, Geir y yo tenemos que hacer frente ahora a una campaña de difamación. Y lo más triste es que vemos que personas que considerábamos colegas, o incluso amigos, se han unido alegremente a ella. Hasta los medios se han hecho partícipes y ayer publicaron noticias sobre el rechazo que recibimos. Como esto es muy sangrante no voy a transcribir todas las noticias que se han publicado, pero os dejo la que salió en Aftenpolten para que os hagáis una idea. Tened en cuenta que este medio fue uno de los más suaves con nosotros. Os la paso en noruego y a continuación su traducción al español.

Noruego:
Ny sivilisasjon funnet?

Professor Jørgen Hågensen, en renommert forsker og arkeolog ved NTNU i Trondheim, avslører at han formelt har fått avslag på en forskningssøknad på 120 millioner kroner. Formålet med søknaden var å bevise at myten om Hyperborea er sann, og han håpet å utløse de omfattende midlene gjennom et spesialfond satt opp av Stortinget via Norges Forskningsråd. Den omstridte vitenskapsmannen møtte derimot sterk motbør i vitenskapelige kretser, og enkelte anonyme kilder har sågar kalt mannen spik spenna gærn.

Hågensen selv hevder å ha samlet nok bevis for den mytiske sivilisasjonen Hyperboreas eksistens, og sier at han til og med kan påvise den eksakte lokasjonen. «Hadde jeg fått disse midlene kunne alle mennesker nytt godt av den største arkeologiske sensasjonen i moderne tid. Det er klart jeg er forbannet» sier han.

Forskningsrådets spesialkonsulent Lars Meloni er forsiktig med å antyde innholdet i søknaden, men vedholder rådets beslutning, og sier at det aldri var mulig å gi han pengene. «Grunnlaget er dessverre syltynt, for å si det pent. Vi har strenge kriterier for hva som kan utløse disse midlene, og Hågensen var langt unna å oppfylle kravene»  

Så er virkelig myten om Hyperborea sann, eller er det bare en gal manns oppfinnelse? Hågensen hevder at han ikke vil la seg stoppe av dette, men det kan se ut som det spøker for hans spesielle prosjekt. 
Español:
¿Nueva civilización encontrada?
El profesor Jørgen Hågensen, científico y arqueólogo de renombre de la Universidad de Ciencia y Tecnología en Trondheim, ha revelado que ha sido formalmente rechazado en su petición de investigación de 120 millones de coronas noruegas. El objetivo de su solicitud era demostrar que el mito de Hyperborea es real, y esperaba obtener los fondos necesarios a través de una partida especial establecida por el Parlamento, a través de Investigación Noruega. Sin embargo, el controvertido científico ha encontrado una fuerte oposición en los círculos científicos, y algunas fuentes anónimas lo han llegado a tachar de un loco obsesionado.
Hågensen afirma haber recogido suficientes evidencias de la civilización Hyperborea que demuestran su existencia, e incluso dice que puede determinar su localización exacta. "Si hubiese recibido esos fondos todo el mundo podría beneficiarse del mayor descubrimiento arqueológico de los tiempos modernos. Obviamente, estoy muy disgustado," declaró a Aftenpolten.
 El asesor especial de la Comisión de Investigación del Parlamento, Lars Meloni, se ha mostrado cauteloso de indicar los contenidos exactos de la solicitud, pero se reafirma en la decisión de la Comisión, alegando que nunca fue posible dar ese dinero al profesor Hågensen. "La base de la solicitud es desafortunadamente vaga, por decirlo amablemente. Tenemos un criterio muy estricto a la hora de valorar quienes pueden optar a estos fondos, y Hågensen se ha quedado muy lejos de poder cumplirlos."
¿Es el mito de Hyperborea real, o tan solo la invención de un hombre loco? Hågensen afirma que él y sus compañeros no se rendirán ni permitirán que este revés los detenga, aunque parece que ya nadie los vaya a tomar en serio dentro de la comunidad científica.
Como podéis imaginaros estoy viviendo unos momentos muy duros, de los peores en mi carrera, pero no me vendré abajo, ni me rendiré. Como científico que soy, tengo claro que las pruebas no pueden mentir. Hyperborea existió, lo sé muy bien. Decidimos no revelar las coordenadas de su localización y vamos a mantenerlo en secreto. Ahora nos toca buscar financiación de capital privado. Vamos a estudiar todas las opciones posibles. Sabemos que en este mundo todavía queda gente con la mente abierta y dispuesta a invertir en proyectos que puedan revolucionar a toda la humanidad. Sí, a pesar de saber que contamos con la oposición de ciertos sectores determinados a enterrar Hyperborea. Os aseguro que no se saldrán con la suya.

Quiero agradeceros de nuevo todas vuestras muestras de apoyo, tanto públicas, como todos los mensajes privados que me habéis enviado en estos dos días. El jueves, por un instante pensé en tirar la toalla, en olvidarme de todo este asunto. Pero vuestro apoyo me hizo reaccionar y quitármelo de la cabeza. Con vosotros, sé que siempre tendré unas manos que me empujen hacia adelante. Juntos lo conseguiremos, lograremos que Hyperborea vea la luz. ¡Gracias!

Afectuosamente,

Jørgen Hågensen
 
 
 



martes, 12 de junio de 2012

La hora de la verdad

Queridos seguidores de Hyperborea Existe. Tras tantos años trabajando, y tres desde que decidí abrir una ventana al mundo sobre mis investigaciones y pasión, por fin ha llegado el momento. Este jueves tengo mi citación ante la Comisión de Ciencia e Investigación del Parlamento Noruego en Oslo, para presentar mi trabajo. Durante mi comparecencia, presentaré todas las pruebas irrefutables que hemos reunido a lo largo de estos ya, más de diez años.

Representación gráfica de la runa gar, la runa de Odín. Este símbolo ha sido una constante en mis investigaciones sobre la civilización de Hyperborea.
Para vosotros solo han sido más de tres años siguiéndome, pero para Olve, Geir y para mí, ha sido casi toda nuestra vida consagrada en esta investigación. Creo fervientemente y objetivamente en la veracidad de las pruebas y las conclusiones de nuestro trabajo. Así espero hacerlo entender al Parlamento Noruego para conseguir así los fondos que necesitamos para dar el último paso de esta fase. Puedo deciros que en este momento estamos convencidos, no solo de que realmente existió la mítica civilización de Hyperborea, sino que sabemos cual fue su localización exacta. Con los fondos que vamos a solicitar no solo podremos llegar a ella, sino que podremos iniciar toda una ambiciosa campaña de prospecciones submarinas que nos permitirán desentrañar uno de los mayores misterios de la humanidad.

Son muchas las incógnitas, pero sabemos que la verdad está ahí, esperándonos, en las ruinas de Hyperborea, bajo las aguas del Atlántico. Sé que a la comunidad científica y a la sociedad le va a costar entender el alcance de este hallazgo. Entiendo que habrá mucha gente que nos repudiará, que nos tachará de locos. Ya estamos acostumbrados. Pero nos respaldan pruebas y verdades científicas. Datos cuantificables imposibles de alterar. Os aseguro que no nos rendiremos, que no me rendiré. La humanidad necesita saber que pasó con su primera civilización avanzada. ¿Cuál fue el motivo de su desaparición? ¿Fueron los causantes de la desaparición de los Neanderthales? ¿Es el humano moderno descendiente de la unión entre los homo sapiens y los hyperboreos? ¿Qué tipo de cataclismo o calamidad pudo acabar con su civilización? Si consigo los medios que voy a solicitar, espero poder contestaros a estas y a muchas más cuestiones.

Antes de dar este paso trascendental quería agradeceros de nuevo todo vuestro apoyo. A todos vosotros. Desde los que venís siguiendo Hyperborea Existe desde el principio, como los que os acabáis de unir. El otro día comentaba con un amigo español que se dedica a la comunicación online, que era increíble lo que Internet permitía hoy en día. Unir a millones de desconocidos de todo el mundo tan solo escribiendo. Os puedo decir con total firmeza que el jueves no estaré solo ante el Parlamento Noruego, estaréis todos conmigo en cada palabra, en cada prueba presentada. No os fallaré. El mundo sabrá, de una forma u otra, que Hyperborea existió realmente.

Un abrazo afectuoso,

Jorgen Hågensen

jueves, 3 de marzo de 2011

Toda historia tiene un principio (II)

Queridos seguidores de Hyperborea Existe, ha pasado más de un mes desde que me dirigí a vosotros por última vez, parece ser que los dioses se empeñen en evitar que actualice más frecuentemente pero tranquilos, que no desfallezco y aunque tarde seguiré manteniéndome en contacto con vosotros a través de este blog, con el único fin de descubrir la verdad. En mi última actualización inicié el relato de como me impliqué realmente con el mito de Hyperborea, hoy os traigo la segunda parte del mismo.

Tal como os adelanté el 7 de junio del año 2000 nos hicimos a la mar en el Blue Sea desde el puerto de Bodø, en el norte de Noruega, mis compañeros del NTNU Geir Grønvoll y Olve Raaen. El primero es un reputado experto en ecosistemas submarinos y el segundo  técnico especialista en robótica aplicada, es decir, nuestro maestro de los Barracudas 1 y 2, nuestros robots submarinos con los que ver de primera mano lo que hay en las profundidades. Yo iba en calidad de experto en arqueología submarina en caso de encontrar cualquier resto en la ruta señalada. En estos casos sucede como cuando se diseña la construcción de una autopista, previamente se tiene que hacer un estudio del impacto en el entorno y de determinar si afecta a algún resto arqueológico.

Esquema descriptivo de los elementos que componen un sistema de cable submarino.
En nuestro caso no esperábamos encontrar nada, ya que la ruta a seguir estaba alejada de todas las rutas marítimas convencionales y no había registros de ningún hundimiento en la zona, pero aún y así la normativa internacional obligaba a comprobarlo. Como os podéis imaginar no iba con muchas expectativas y, de mis compañeros, era el único que no esperaba encontrar gran cosa. Geir era el más entusiasta, ya que esta prospección iba a servirle de excusa para poder observar detenidamente ambientes marinos que de otra forma no habría podido debido a los costes necesarios. Estamos hablando de profundidades que oscilan entre los 1.000 metros y los 4.000 metros de media.

La primera semana fue bastante rutinaria. Nuestra ruta era rumbo norte-noroeste durante unos 1.000 kilómetros, tras los cuales tomaríamos rumbo este-sureste hasta llegar a Islandia. Se había desestimado la ruta directa al este ya que la Nordic Communications esperaba que ese cableado fuera una primera fase a la que seguiría otro que conectaría con Groenlandia. En el punto donde cambiaríamos de ruta estaba previsto que se instalara un interconectador que sirviera de puente entre Islandia, Groenlandia y el continente europeo en el futuro.

Cable submarino. Durante nuestras prospecciones desplegamos centenares de kilómetros de cable de acero de guía. Esta foto fue tomada por el Barracuda 1, uno de los dos robots submarinos que utilizamos durante el proyecto.
Nos despertábamos cada día sobre las 5-6 de la mañana para poder empezar a trabajar justo despuntaran los primeros rayos de sol. Nuestra rutina era la de ir de punto de camino a punto de camino (waypoints), en estos puntos, desplegábamos los Barracudas y hacíamos observaciones del fondo marino y el entorno para estudiar la viabilidad del "camino". Si era así se asignaba un nuevo punto de camino y el equipo de la Nordic Comms desplegaba el cable de acero guía que serviría para desplegar el final cuando terminara nuestro trabajo.

En nuestras observaciones nos centrábamos en diferentes aspectos, fauna local, flora, formaciones rocosas y coralinas y por mi parte, cualquier rastro de resto arqueológico que pudiera haber. El uso de los Barracudas facilitaba mucho la labor, antes de su desarrollo habría habido que ir con trajes presurizados y realizar inmersiones muy peligrosas o, directamente no comprobar in situ, donde se iba a trabajar con lo que se obviaría cualquier daño que se pudiera provocar. Esa primera semana fue bastante tranquila, sin ningún contratiempo como ya os he dicho, las cosas empezarían a ponerse interesantes durante la segunda semana. 

Pero esa parte la reservo para la siguiente actualización. Por hoy esto es todo, no puedo explayarme más ya que mis obligaciones me requieren. Estamos haciendo muchos progresos, cada vez está más cerca que podamos desvelar la verdad tras el mito de Hyperborea.

martes, 25 de enero de 2011

Toda historia tiene un principio (I)

Queridos seguidores de Hyperborea Existe espero que este inicio de año 2011 esté siendo muy provechoso para todos vosotros. Yo puedo decir que ha empezado tal como terminó el 2010, siendo un no parar de trabajar, lo cual, es algo muy positivo en los tiempos que corren. Hoy quiero empezar una serie de capítulos en los que quiero narrar, a modo de relato, el principio real de mi implicación como investigador en el mito de Hyperborea.Tal como digo en el título, toda historia tiene un principio, y este es el principio de la mía con Hyperborea.

Todo empezó hace más de diez años, era verano del año 2.000. Por aquel entonces ya llevaba más de ocho años como docente e investigador residente del NTNU (Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología). Repartía mi tiempo entre las clases de arqueología submarina y diferentes trabajos de campo que desarrollábamos para el gobierno de Noruega, diferentes instituciones y también para empresas privadas; todo ello a parte de nuestras propias investigaciones.

Edificio principal del NTNU en Trondheim, Noruega.


Como ya he dicho en anteriores ocasiones, desde pequeño siempre había tenido una especial predilección por la mitología nórdica, la de mi tierra, era y es un tema que me apasiona y nunca dejé de leer, estudiar e investigar en mis tiempos libres todo lo relacionado con la misma. En un mundo utópico, un investigador como yo debería poder vivir de sus sueños románticos dedicando su tiempo a investigar sobre ellos, pero en la vida que vivimos eso no es posible, de ahí que todos mis trabajos de campo tuvieran que estar alejados de ese área que tanto me interesaba.

No quiero decir que no encuentre interesante el rescate de pecios del siglo XVII o material de la Segunda Guerra Mundial, al revés, creo que todos los proyectos en los que había colaborado fueron muy gratificantes e importantes. Pero había algo dentro de mi que me decía que me faltaba algo, que necesitaba algo más para sentirme realizado como persona y profesional que se dedica a la investigación y exploración: un reto a la altura de mis inquietudes.

Parece que el destino decidió escuchar por fin mis deseos ocultos y en junio de 2000 el consorcio de Nordic Communications se puso en contacto con el NTNU para recibir ayuda en la realización de un estudio para ver la viabilidad y posterior supervisión del despliegue de cable submarino de fibra óptica para conectar los países nórdicos continentales con Islandia y las Islas Feroe. En total, el proyecto contemplaba el uso de más de 1.500km de cable submarino, sin duda uno de los proyectos de más envergadura en los que habíamos tenido la oportunidad de participar. Lo que teníamos que hacer, conjuntamente con la compañía contratada para llevar a cabo la 'obra' era hacer un estudio del mejor trazado, el impacto medioambiental en el fondo submarino y, en definitiva, cerciorarnos de la viabilidad del proyecto.

Mapa mostrando la red de cables submarinos a fecha de 2008 realizado por Telegeography

Para ello íbamos a llevar a cabo varias actuaciones. Primero un estudio por sonar y radar del fondo marino de la ruta sugerida por la Nordic Communications, que claramente estaba fomentada en el mayor ahorro de costes, es decir, la ruta más recta posible. Luego, una vez estudiados los resultados, si no era viable, estudiar rutas secundarias y repetir el primer paso. Si era viable, llevar un despliegue de prueba con un cable submarino de acero simple, que debería determinar las condiciones reales en el fondo marino y permitirnos detectar los puntos de mayor riesgo y que iban a requerir actuaciones adicionales a la hora de realizar el despliegue definitivo.

Así que tras todos los estudios preliminares cogimos el petate y nos embarcamos en el Blue Sea, el barco fletado por la Nordic Communications. Me acompañaban mis compañeros del NTNU Geir Grønvoll y Olve Raaen y los dos pequeños, pero muy útiles, mini robots submarinos Barracuda 1 y Barracuda 2 del NTNU, que iban a ser imprescindibles para la observación directa de lo que sucediera en el fondo marino al desplegar el cable de acero de prueba.

Era el 7 de junio de 2000, nos esperaba un mes de mucho trabajo en alta mar...

Continuará...

viernes, 17 de diciembre de 2010

¡Un año ya de Hyperborea Existe!

Hace poco más de un año tomé la decisión de abrir este blog como una ventana al resto del mundo en la que compartir mis conocimientos y visión sobre la mitología nórdica, la historia y la arqueología submarina. Pero también un lugar donde, llegado el momento, poder hablar sobre una de mis investigaciones más complejas y, a la vez, que más me entusiasman, la del estudio del mito de Hyperborea y la posibilidad de que esta civilización haya existido realmente como apuntan diferentes hallazgos que he hecho en los últimos años.


Mi conocimiento sobre el mito de Hyperborea se remonta a mi infancia, ya en ese entonces era un ávido lector de todo tipo de literatura relacionada con la historia antigua, incluyendo a los filósofos e historiadores griegos. A parte, me encantaba toda la parte del mito que tan ligada ha estado a nuestra historia, desde las leyendas hasta los relatos contados por tradición oral, más tarde recogidos en diferentes escritos. Fue en esa época cuando empecé a leer sobre Hyperborea, primero en varios escritos griegos, como los de Herodoto donde ya se hacía mención o en los poemas de Píndaro. Pero quizás lo que más me llamó la atención que leyendo escritos y fuentes de otras culturas, como los de la milenaria china, existían también registros que hablaban sobre un mito similar. Para los que lleguéis nuevos al blog de Hyperborea Existe os refrescaré la memoria.

Hace decenas de miles de años existió una civilización llamada Hyperborea, localizada según algunas fuentes griegas al norte del Danubio, otras asiáticas en Siberia, y otras de ambos lugares al norte de Europa, tras el gran viento del norte, donde nunca se ponía el sol. Esta civilización estaba muy avanzada y constaba de una raza de humanos que podían vivir muchos años y gozaban de una salud plena con la que no temían a las enfermedades. Se decía también que su tierra, algunos hablan de un continente, otros de una isla, contaba un clima benigno de primavera permanente, a salvo del hielo que asolaba del norte al sur de Europa y Asia con las últimas glaciaciones.



Hyperborea fue un recurso muy utilizado para los textos griegos y era conocida como un lugar al que los titanes primero, y luego los dioses, visitaban con frecuencia. Lo paradójico es, que al igual como sucede con el mito de la Atlántida, todo registro sobre que pasó desaparece, presumiblemente por un cataclismo aunque aquí hay muchas voces que no se ponen de acuerdo. El asunto es que mientras por un lado, no tenemos ninguna fuente o registro sobre la existencia exacta de este mito, si que tenemos registros de diferentes culturas, todas ellas alejadas geográficamente, a las que les llegan ecos de un mismo mito, de un mismo lugar, de una misma civilización que ha desaparecido. Es en este punto donde ya de joven, mi interés se acrecienta enormemente. Aún y así aparco el tema como un pasatiempo en mis tiempos libres ya que los estudios primero y luego la docencia ocupan todo mi tiempo.

No es hasta años más tarde en los que se permite profundizar en la investigación gracias al NTNU y amplio circunstancialmente mis conocimientos sobre arqueología submarina cuando vuelve a despertar en mi la llama de la curiosidad sobre que sucedió con la civilización de Hyperborea. ¿Existió realmente? ¿Fue tan solo fruto de la inventiva de autores de diferentes culturas que por azar coincidieron en hablar de lo mismo? Empecé a trabajar de forma práctica, no solo teórica y cada vez participaba en más sumersiones submarinas para el NTNU ya fuera como parte de estudios sobre pecios o bien privado para compañías energéticas o de cableado de comunicaciones.



El punto de inflexión llegó en una de estas investigaciones de campo que llevamos a cabo, en la que el destino quiso que participara en el último momento, donde surgió la llama de lo inesperado e inexplicable. Aquello que hace que una mente científica y racional se cuestione el todo por el todo, intente dejar de lado todo lo que da por supuesto e intente aprender de cero lo que tiene delante de si sin prejuicios. Ese fue el comienzo del camino, una epopeya que aún prosigue después de tantos años y que espero que finalice con la respuesta exacta a la gran pregunta. ¿Existió realmente la civilización de Hyperborea? Y de ser así ¿Dónde y cuándo y porqué desapareció? Estos son los enigmas que espero poder descubrir, con vosotros de testigos, en este 2011 que está al llegar.

Como no puede ser de otra forma, deseo terminar mi actualización de hoy dando las gracias a todos los que seguís este blog, por vuestro apoyo, por compartirlo con vuestras amistades. Ya sois más de 500 los que lo seguís por Facebook, una cifra que no habría creído posible el día que me propusieron crear el blog y tener una página en una red social del mismo.

¡Muchas gracias seguidores de Hyperborea Existe!

sábado, 28 de noviembre de 2009

Quien soy yo y la razón de ser de este blog


Me llamo Jorgen Häggensen, nací en 1960 en la ciudad noruega de Tromsø en el seno de una familia de clase media. Desde pequeño siempre leí y seguí con ferviente admiración las hazañas que lograron los héroes de la exploración noruegos, en especial Roald Amundsen.



Pronto descubrí mi afición a la historia y la arqueología y tras finalizar mis estudios en el instituto público de Tromsø ingresé en la Universidad de Tromsø para cursar la titulación de Arqueología e Historia.
Tras finalizar mis estudios con honores entré a formar parte del Departamento de Arqueología e Historia de la Universidad de Tromsø como ayudante primero y como profesor adjunto después.

Tras varios años de intenso trabajo e investigaciones, en 1992, me fue dada la oportunidad de unirme a la NTNU (Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología) para liderar varios proyectos de investigación relacionados con la arqueología submarina, mi mayor pasión.

En el año 2005 conocí a María Ruiz, investigadora del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) de España que viajó a Noruega para completar un estudio. Pronto descubrimos que estábamos hechos el uno para el otro y decidimos casarnos en 2008.

Es entonces cuando tomo la decisión de mudarnos a España, ya que María debía regresar y no habríamos soportado la distancia. Desde entonces trabajo como consultor externo para el CSIC y sigo colaborando con el NTNU realizando viajes periódicos a Noruega para continuar con mis principales proyectos.

Actualmente estoy enfrascado en mi mayor proyecto de investigación, el cual ha sido el motivo de abrir este blog, con el que espero dejar mi huella en la historia de la arqueología desentreñando uno de los mayores mitos de la humanidad: La existencia de la civilización de Hyperborea.

En este blog iré publicando fragmentos de mis investigaciones con los que os haré partícipes de los descubrimientos que he realizado y realizaré que confirmarán la existencia de Hyperborea.