viernes, 17 de diciembre de 2010

¡Un año ya de Hyperborea Existe!

Hace poco más de un año tomé la decisión de abrir este blog como una ventana al resto del mundo en la que compartir mis conocimientos y visión sobre la mitología nórdica, la historia y la arqueología submarina. Pero también un lugar donde, llegado el momento, poder hablar sobre una de mis investigaciones más complejas y, a la vez, que más me entusiasman, la del estudio del mito de Hyperborea y la posibilidad de que esta civilización haya existido realmente como apuntan diferentes hallazgos que he hecho en los últimos años.


Mi conocimiento sobre el mito de Hyperborea se remonta a mi infancia, ya en ese entonces era un ávido lector de todo tipo de literatura relacionada con la historia antigua, incluyendo a los filósofos e historiadores griegos. A parte, me encantaba toda la parte del mito que tan ligada ha estado a nuestra historia, desde las leyendas hasta los relatos contados por tradición oral, más tarde recogidos en diferentes escritos. Fue en esa época cuando empecé a leer sobre Hyperborea, primero en varios escritos griegos, como los de Herodoto donde ya se hacía mención o en los poemas de Píndaro. Pero quizás lo que más me llamó la atención que leyendo escritos y fuentes de otras culturas, como los de la milenaria china, existían también registros que hablaban sobre un mito similar. Para los que lleguéis nuevos al blog de Hyperborea Existe os refrescaré la memoria.

Hace decenas de miles de años existió una civilización llamada Hyperborea, localizada según algunas fuentes griegas al norte del Danubio, otras asiáticas en Siberia, y otras de ambos lugares al norte de Europa, tras el gran viento del norte, donde nunca se ponía el sol. Esta civilización estaba muy avanzada y constaba de una raza de humanos que podían vivir muchos años y gozaban de una salud plena con la que no temían a las enfermedades. Se decía también que su tierra, algunos hablan de un continente, otros de una isla, contaba un clima benigno de primavera permanente, a salvo del hielo que asolaba del norte al sur de Europa y Asia con las últimas glaciaciones.



Hyperborea fue un recurso muy utilizado para los textos griegos y era conocida como un lugar al que los titanes primero, y luego los dioses, visitaban con frecuencia. Lo paradójico es, que al igual como sucede con el mito de la Atlántida, todo registro sobre que pasó desaparece, presumiblemente por un cataclismo aunque aquí hay muchas voces que no se ponen de acuerdo. El asunto es que mientras por un lado, no tenemos ninguna fuente o registro sobre la existencia exacta de este mito, si que tenemos registros de diferentes culturas, todas ellas alejadas geográficamente, a las que les llegan ecos de un mismo mito, de un mismo lugar, de una misma civilización que ha desaparecido. Es en este punto donde ya de joven, mi interés se acrecienta enormemente. Aún y así aparco el tema como un pasatiempo en mis tiempos libres ya que los estudios primero y luego la docencia ocupan todo mi tiempo.

No es hasta años más tarde en los que se permite profundizar en la investigación gracias al NTNU y amplio circunstancialmente mis conocimientos sobre arqueología submarina cuando vuelve a despertar en mi la llama de la curiosidad sobre que sucedió con la civilización de Hyperborea. ¿Existió realmente? ¿Fue tan solo fruto de la inventiva de autores de diferentes culturas que por azar coincidieron en hablar de lo mismo? Empecé a trabajar de forma práctica, no solo teórica y cada vez participaba en más sumersiones submarinas para el NTNU ya fuera como parte de estudios sobre pecios o bien privado para compañías energéticas o de cableado de comunicaciones.



El punto de inflexión llegó en una de estas investigaciones de campo que llevamos a cabo, en la que el destino quiso que participara en el último momento, donde surgió la llama de lo inesperado e inexplicable. Aquello que hace que una mente científica y racional se cuestione el todo por el todo, intente dejar de lado todo lo que da por supuesto e intente aprender de cero lo que tiene delante de si sin prejuicios. Ese fue el comienzo del camino, una epopeya que aún prosigue después de tantos años y que espero que finalice con la respuesta exacta a la gran pregunta. ¿Existió realmente la civilización de Hyperborea? Y de ser así ¿Dónde y cuándo y porqué desapareció? Estos son los enigmas que espero poder descubrir, con vosotros de testigos, en este 2011 que está al llegar.

Como no puede ser de otra forma, deseo terminar mi actualización de hoy dando las gracias a todos los que seguís este blog, por vuestro apoyo, por compartirlo con vuestras amistades. Ya sois más de 500 los que lo seguís por Facebook, una cifra que no habría creído posible el día que me propusieron crear el blog y tener una página en una red social del mismo.

¡Muchas gracias seguidores de Hyperborea Existe!

sábado, 6 de noviembre de 2010

Los cuchillos de hace 75.000 años

Queridos seguidores de Hyperborea Existe, vuelvo con vosotros con un tema muy interesante que ha saltado a la palestra mediática a tenor de un artículo publicado en el número de octubre de la revista Science. En concreto quiero hablaros sobre el uso de herramientas y armas avanzadas de piedra por el hombre moderno y antecesores como el Homo Erectus o el Neanderthal.

Humano primitivo haciendo uso de una piedra. No solo los humanos modernos utilizaron herramientas de piedra, sino que otros humanos anteriores lo hicieron, como el Homo habilis, el Homo erectus, el Neanderthal y el recientemente descubierto Homo floresiensis.

Hasta ahora se tenía el convencimiento de que este tipo de utensilios no fueron desarrollados hasta hace 20.000 años. Ojo, hablamos de objetos avanzados y elaborados como cuchillos afilados, hachas o puntas de lanza y de flecha, ya que el uso de piedras por diferentes tipos de homínidos empezó hace entre dos y tres millones de años. Ahora sabemos que la técnica para fabricar cuchillos afilados fue desarrollada hace 75.000 años gracias a un reciente estudio elaborado por un equipo de especialistas liderados por Paola Villa y Christopher Henshilwood de la Universidad Witwatersrand de Johannesburgo, Sudáfrica, y de la Universidad de Colorado, en Boulder, Estados Unidos.

Cuchillo afilado de piedra de hace 75.000 años. Un estudio publicado en octubre de 2010 demuestra que el hombre moderno empezó a usar este tipo de utensilios 55.000 años de lo que se creía.
El estudio ha sido elaborado a partir del análisis de los objetos arqueológicos hallados en una cueva de Sudáfrica conocida por el nombre de Blombos, lugar donde ya se habían encontrado muchos indicios sobre la vida y el comportamiento de los hombres de la Edad de Piedra. Lo importante del caso es que hasta ahora se creía que esta técnica, la elaboración de objetos avanzados de piedra, había surgido en Europa occidental (Francia) hace tan solo 20.000 años.

La técnica, que recibe el nombre de "Pressure-Flaking", consiste en presionar sobre una piedra en bruto sobre los cantos con un hueso de un animal u otra herramienta, de tal modo que se eliminen finas escamas de piedra. Así se obtenían cantos muy afilados, ideales para ser usados en herramientas o armas para cazar y combatir. Algunos tipos de piedra pueden ser trabajados directamente de esta manera, mientras que otros deben ser calentados previamente. Esta "avanzada" tecnología pudo haber conferido una gran superioridad a los grupos humanos que emigraron fuera de África hace más de 60.000 años.

Hacha de mano utilizada por el Homo erectus. Hace 100.000 años los Homo erectus ya utilizaban hachas de piedra para cazar y combatir a sus enemigos.

Me parece muy interesante este estudio, ya que es otro paso más en demostrar que muchas de las cosas que creíamos inamovibles en lo referente a la arqueología no lo son. Parece que los humanos empezaron a desarrollar técnicas avanzadas y a usar herramientas mucho antes de lo que se creía. Esto se relaciona con parte de mis investigaciones en la isla de Jan Mayen y a restos recuperados del fondo marino. ¿Y si el trabajo con piedra no es el único que se desarrolló antes de lo pensado? ¿Y si tecnologías y técnicas como la navegación, uso de ciertos tipos de metales, construcción, se hubiesen desarrollado antes de lo que creemos pero por el azar se hubiesen perdido en el tiempo sus verdaderos orígenes?

Son muchas las preguntas que surgen y las respuestas provocan nuevas preguntas a su vez. Estoy convencido de que si seguimos trabajando arduamente como hasta ahora, con paciencia y esfuerzo, podremos ir respondiendo a cada una de ellas para poder completar de forma más exacta cuales son nuestros orígenes y nuestra evolución como civilización. Voy a seguir trabajando duramente para poder compartir con vosotros todas las claves de mi investigación para que así todos juntos desvelemos los misterios de la civilización de Hyperborea.

¡Hasta pronto seguidores de Hyperborea Existe!









viernes, 8 de octubre de 2010

La conservación de restos arqueológicos

Queridos seguidores de Hyperborea Existe, este mes de septiembre pasado ha sido más complicado de lo que esperaba, con varios imprevistos, y me ha sido imposible actualizar antes el blog como era mi intención, os pido disculpas. En esta actualización os quiero introducir a uno de los aspectos más importantes tras realizar una excavación o prospección submarina en la que se rescatan restos arqueológicos: su conservación. La conservación de lo que se quiere rescatar influye enormemente en la planificación de todo proyecto e investigación, ya que requiere de un estudio minucioso de todo lo que se va a sacar, del lugar, de las condiciones a las que han estado sometidos los restos y los medios logísticos disponibles tanto para la extracción como para la conservación.

Pieza de cerámica reconstruida de Italia. No siempre es posible recuperar materiales intactos por lo que es necesario una labor de reconstrucción y conservación para poder devolverlos a su estado original.
La conservación debe ser parte vital de cualquier proyecto arqueológico; esto es especialmente cierto cuando hablamos de sitios de excavación húmedos o submarinos como pantanos, ríos y mares u océanos. En aquellos puntos donde el agua salada esté presente es donde los conservadores encuentran su mayor reto. Este es un problema al que colegas míos y yo mismo hemos tenido que hacer frente durante muchos años y os aseguro que presenta un reto muy complicado de hacer frente.

Los artefactos provenientes de entornos marinos están saturados con sales que deben ser removidas una vez se recuperan los mismos. Además, el ambiente de agua salada acelera los procesos de corrosión de la mayoría de artefactos de metal. Si las sales no son extraídas y los artefactos son tratados de forma descuidada es más que seguro que, con el tiempo, se deterioren y se vuelvan inútiles para su estudio, diagnóstico o bien para su contemplación como muestras de museo.

Incrustación proveniente del sitio de excavación submarino de San Estevan de tres galeones de la flota de plata española (1554 ).Esta incrustación en la que se encontraron dos anclas, un cañón con su soporte y materiales diversos media 4 metros de largo y tenía un peso de 2 toneladas.
Es por ello que antes de iniciar cualquier excavación, el director del proyecto arqueológico debe tener en cuenta los siguientes factores:

  1. Anticipar que va a ser encontrado en el proyecto arqueológico, ya sea con un sondeo, pruebas o una excavación a gran escala.
  2. Ser consciente de los tipos de roturas, corrosiones y degradaciones que pueda tener el material recuperado.
  3. Tener una persona con experiencia en conservación in situ para ayudar con las excavaciones y asegurarse de que los objetos recuperados sean tratados correctamente.
  4. Haz todos los preparativos para la conversación antes de iniciar ninguna operación en la que se puedan recuperar artefactos. Esto implica contratar a un laboratorio existente o bien estableciendo unas instalaciones especiales para el proyecto. Si se decide por esto último, hay que asegurarse de que el laboratorio este adecuadamente equipado y dirigido por un conservador con experiencia en el campo de la conservación arqueológica submarina. Todos los artefactos recuperados de una excavación submarina deben estar siempre bajo control directo de un conservador con experiencia hasta que hayan sido estabilizados.
  5. Siempre tened en cuenta que esto es un proyecto arqueológico, y que un proyecto así no se detiene en el campo, sino que prosigue en el laboratorio. La información arqueológica básica y crucial se recoge tanto en la excavación como en el laboratorio. La información y los registros de tanto la excavación como el laboratorio de conservación han de ser sintetizadas para permitir que los registros arqueológicos puedan ser interpretados correctamente. 
Piezas de cerámica rota de Italia. Cuando se recuperan objetos fragmentados, es importante hacer un registro de cada pieza encontrada y una vez recuperados todos los materiales y que hayan sido estabilizados se pueden iniciar los trabajos de restauración.

Aunque todo esto que he puesto pueda parecer obvio, a lo largo de los años que llevo trabajando en proyectos arqueológicos submarinos he podido contar incontables veces en las que por culpa de no seguir unas premisas tan básicas se han deteriorado o perdido restos de incalculable valor, generalmente por falta de experiencia de las personas al cargo. En mi caso, la correcta conservación siempre ha sido una de mis premisas a la hora de trabajar en proyectos marinos y algo en lo que pongo especial énfasis en ayudantes y colaboradores. El océano es un medio muy corrosivo y es por ello que es complicado recuperar restos antiguos, es por eso que hay que poner más cuidado si cabe a la hora de recuperar cualquier material para no destruir aquello que la naturaleza no ha podido en cientos o miles de años.

Pero volviendo a los métodos de conservación, la mayoría de las veces nos encontramos con objetos en el fondo del mar que se encuentran incrustados debido a los carbonatos marinos. Estos casos esconden un reto aún mayor y deben ser evaluados críticamente para determinar la presencia y condiciones de los metales, materiales orgánicos asociados y cualquier otro material como cerámica o vidrio. Solo una vez que se ha evaluado cada artefacto y se han considerado todas las opciones se debe tomar una decisión sobre cual debe ser el siguiente paso.

Restos recuperados de un navío naufragado en la costa de Maryland, Estados Unidos. Tras la recuperación, estabilización y rehabilitación, las piezas pueden ser catalogadas y preparadas para ser mostradas en un museo.
No quiero alargarme mucho sobre este tema ya que da para muchas actualizaciones, pero quería ilustraros en esta ocasión sobre esto ya que ha sido uno de los principales motivos para estar tan ocupado durante el mes de septiembre y, para que engañarnos, aún voy a seguir una temporada. El proceso de conservación, restauración y catalogación puede llevar mucho más de lo que esperado según el estado de los objetos recuperados y el entorno en el que se encontraran. Esto implica no solo trabajo manual, sino uso de soluciones químicas, uso de rayos X y otras diferentes técnicas avanzadas incluyendo tomografías 3D. Este verano tuvimos la suerte de poder recuperar diferentes piezas del fondo marino que están resultando ser de lo más interesantes e intrigantes a la vez. Espero que podamos terminar pronto con las labores para restaurarlas y descifrar así la historia que escondían en su escondite del fondo marino cerca de la isla de Jan Mayen.

Como siempre agradeceros a todos vuestro apoyo continuado y espero volver a estar con vosotros muy pronto. ¡Hasta pronto seguidores de Hyperborea Existe!


Nota: Agradecimiento al departamento de planificación de Maryland por las fotografías y a la A&M Texas University por su siempre concienzuda labor para la concienciación sobre la necesidad de conservación correcta de los restos arqueológicos.

La conservación de restos arqueológicos

Queridos seguidores de Hyperborea Existe, este mes de septiembre pasado ha sido más complicado de lo que esperaba, con varios imprevistos, y me ha sido imposible actualizar antes el blog como era mi intención, os pido disculpas. En esta actualización os quiero introducir a uno de los aspectos más importantes tras realizar una excavación o prospección submarina en la que se rescatan restos arqueológicos: su conservación. La conservación de lo que se quiere rescatar influye enormemente en la planificación de todo proyecto e investigación, ya que requiere de un estudio minucioso de todo lo que se va a sacar, del lugar, de las condiciones a las que han estado sometidos los restos y los medios logísticos disponibles tanto para la extracción como para la conservación.

Pieza de cerámica reconstruida de Italia. No siempre es posible recuperar materiales intactos por lo que es necesario una labor de reconstrucción y conservación para poder devolverlos a su estado original.
La conservación debe ser parte vital de cualquier proyecto arqueológico; esto es especialmente cierto cuando hablamos de sitios de excavación húmedos o submarinos como pantanos, ríos y mares u océanos. En aquellos puntos donde el agua salada esté presente es donde los conservadores encuentran su mayor reto. Este es un problema al que colegas míos y yo mismo hemos tenido que hacer frente durante muchos años y os aseguro que presenta un reto muy complicado de hacer frente.

Los artefactos provenientes de entornos marinos están saturados con sales que deben ser removidas una vez se recuperan los mismos. Además, el ambiente de agua salada acelera los procesos de corrosión de la mayoría de artefactos de metal. Si las sales no son extraídas y los artefactos son tratados de forma descuidada es más que seguro que, con el tiempo, se deterioren y se vuelvan inútiles para su estudio, diagnóstico o bien para su contemplación como muestras de museo.

Incrustación proveniente del sitio de excavación submarino de San Estevan de tres galeones de la flota de plata española (1554 ).Esta incrustación en la que se encontraron dos anclas, un cañón con su soporte y materiales diversos media 4 metros de largo y tenía un peso de 2 toneladas.
Es por ello que antes de iniciar cualquier excavación, el director del proyecto arqueológico debe tener en cuenta los siguientes factores:

  1. Anticipar que va a ser encontrado en el proyecto arqueológico, ya sea con un sondeo, pruebas o una excavación a gran escala.
  2. Ser consciente de los tipos de roturas, corrosiones y degradaciones que pueda tener el material recuperado.
  3. Tener una persona con experiencia en conservación in situ para ayudar con las excavaciones y asegurarse de que los objetos recuperados sean tratados correctamente.
  4. Haz todos los preparativos para la conversación antes de iniciar ninguna operación en la que se puedan recuperar artefactos. Esto implica contratar a un laboratorio existente o bien estableciendo unas instalaciones especiales para el proyecto. Si se decide por esto último, hay que asegurarse de que el laboratorio este adecuadamente equipado y dirigido por un conservador con experiencia en el campo de la conservación arqueológica submarina. Todos los artefactos recuperados de una excavación submarina deben estar siempre bajo control directo de un conservador con experiencia hasta que hayan sido estabilizados.
  5. Siempre tened en cuenta que esto es un proyecto arqueológico, y que un proyecto así no se detiene en el campo, sino que prosigue en el laboratorio. La información arqueológica básica y crucial se recoge tanto en la excavación como en el laboratorio. La información y los registros de tanto la excavación como el laboratorio de conservación han de ser sintetizadas para permitir que los registros arqueológicos puedan ser interpretados correctamente. 
Piezas de cerámica rota de Italia. Cuando se recuperan objetos fragmentados, es importante hacer un registro de cada pieza encontrada y una vez recuperados todos los materiales y que hayan sido estabilizados se pueden iniciar los trabajos de restauración.

Aunque todo esto que he puesto pueda parecer obvio, a lo largo de los años que llevo trabajando en proyectos arqueológicos submarinos he podido contar incontables veces en las que por culpa de no seguir unas premisas tan básicas se han deteriorado o perdido restos de incalculable valor, generalmente por falta de experiencia de las personas al cargo. En mi caso, la correcta conservación siempre ha sido una de mis premisas a la hora de trabajar en proyectos marinos y algo en lo que pongo especial énfasis en ayudantes y colaboradores. El océano es un medio muy corrosivo y es por ello que es complicado recuperar restos antiguos, es por eso que hay que poner más cuidado si cabe a la hora de recuperar cualquier material para no destruir aquello que la naturaleza no ha podido en cientos o miles de años.

Pero volviendo a los métodos de conservación, la mayoría de las veces nos encontramos con objetos en el fondo del mar que se encuentran incrustados debido a los carbonatos marinos. Estos casos esconden un reto aún mayor y deben ser evaluados críticamente para determinar la presencia y condiciones de los metales, materiales orgánicos asociados y cualquier otro material como cerámica o vidrio. Solo una vez que se ha evaluado cada artefacto y se han considerado todas las opciones se debe tomar una decisión sobre cual debe ser el siguiente paso.

Restos recuperados de un navío naufragado en la costa de Maryland, Estados Unidos. Tras la recuperación, estabilización y rehabilitación, las piezas pueden ser catalogadas y preparadas para ser mostradas en un museo.
No quiero alargarme mucho sobre este tema ya que da para muchas actualizaciones, pero quería ilustraros en esta ocasión sobre esto ya que ha sido uno de los principales motivos para estar tan ocupado durante el mes de septiembre y, para que engañarnos, aún voy a seguir una temporada. El proceso de conservación, restauración y catalogación puede llevar mucho más de lo que esperado según el estado de los objetos recuperados y el entorno en el que se encontraran. Esto implica no solo trabajo manual, sino uso de soluciones químicas, uso de rayos X y otras diferentes técnicas avanzadas incluyendo tomografías 3D. Este verano tuvimos la suerte de poder recuperar diferentes piezas del fondo marino que están resultando ser de lo más interesantes e intrigantes a la vez. Espero que podamos terminar pronto con las labores para restaurarlas y descifrar así la historia que escondían en su escondite del fondo marino cerca de la isla de Jan Mayen.

Como siempre agradeceros a todos vuestro apoyo continuado y espero volver a estar con vosotros muy pronto. ¡Hasta pronto seguidores de Hyperborea Existe!


Nota: Agradecimiento al departamento de planificación de Maryland por las fotografías y a la A&M Texas University por su siempre concienzuda labor para la concienciación sobre la necesidad de conservación correcta de los restos arqueológicos.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Alejandría: La ciudad oculta bajo las aguas

Queridos seguidores de Hyperborea Existe, vuelvo a actualizar el blog, que ya era hora, tras haber regresado de un periplo de varias semanas por las frías aguas del norte. Han sido unas semanas muy intensas y duras, pero han valido la pena ya que hemos hecho descubrimientos muy interesantes y ahora toca recopilar todos los datos obtenidos y trabajar con el material rescatado del fondo del mar para completar mi investigación. Mientras tanto, hoy quería hablaros sobre uno de los mayores referentes en arqueología submarina y que ha sido un ejemplo para trabajar para mi, el proyecto de arqueología marina que ha estado rescatando del olvido a la mítica ciudad de Alejandría.

Submarinista observando una columna con jeroglíficos. El Portus Magnus, puerto principal de Alejandría ha revelado la localización de diferentes edificios importantes de la ciudad como el culto a Isis.
Alejandría fue la capital helenística de Egipto fundada por Alejandro Magno tras conquistar este país y se convirtió en la mayor cuna del saber del mundo gracias a su famosa biblioteca y en objeto de admiración debido a su gran faro, una de las siete maravillas del mundo antiguo. Fue en el año 331 a.C cuando Alejandro Magno fundó esta gran metrópoli en pleno Delta del Nilo, gracias a las técnicas avanzadas con las que se logró dominar este terreno que solía sufrir inundaciones con las crecidas del Nilo.

Mapa de las zonas hundidas de Alejandría. El 10 de abril de 2001, Franck Goddio presentó por vez primera su mapa completo de las partes hundidas de Alejandría con motivo de la exhibición en el Museo Británico de 'Cleopatra de Egipto: De la Historia al Mito'.
Durante varios siglos Alejandría vivió una época dorada gracias al comercio que canalizaba y al ser centro cultural del imperio helenístico. Todo cambió cuando en el año 365 d.C la ciudad sufrió un terremoto al que le siguió un maremoto devastador. Durante los siglos VI y VII otros temblores provocaron la desaparición de Canope y el sumergimiento de los muelles y espolones del gran puerto de Alejandría, aparte del hundimiento de las ruinas de Heraclion, que ya había sido abandonada hacía tiempo. 

El proceso de sumersión de estas antiguas ciudades se explica por la combinación de diversos factores. La progresiva acumulación de los sedimentos que el Nilo depositaba en el Delta dio lugar a una sobrecarga de peso y al hundimiento de Menutis y Heraclion hasta cinco metros de profundidad. El caso de Pelusio, creada sobre la línea de costa, fue distinto: quedó apartada del mar tras una fuerte venida de agua que desplazó bruscamente el curso del agua en el brazo del río.

Cabeza de una escultura femenina en el fondo marino. La década de trabajos del proyecto Alejandría ha permitido recuperar y restaurar un gran número de esculturas, algunas de ellas en muy buen estado de conservación.

Durante más de mil años Alejandría y estas otras ciudades hermanas vivieron ocultas a los ojos de la humanidad, solo recordadas en los textos antiguos, hasta que hace una década un ambicioso proyecto auspiciado por la sociedad Franck Goddio se decidió a hacer ver la luz de nuevo a las antiguas esculturas de faraones y dioses de la ciudad. Y esta es la parte a la que me quiero centrar en esta actualización de Hyperborea Existe. Este proyecto ha sido uno de los más ambiciosos de la historia de la arqueología submarina y quiero tomarlo de ejemplo para explicaros las técnicas utilizadas para poder rescatar del pasado los misterios de una ciudad antigua que se encuentra hundida bajo las aguas del mar.

Buzo examinando losas de granito en el fondo marino. Actualmente, existe un mapa cartografiado de la estructura de Alejandría que ha permitido conocer como era exactamente la ciudad en la antigüedad. 
El descubrimiento de Alejandría y otras ciudades cercanas como Canope, fue posible gracias al resultado de combinar el estudio de las fuentes y de la gemorfología (el estudio del relieve terrestre) con la investigación en arqueología submarina. En 1992 se emprendieron las primeras excavaciones como un proyecto de estudio sistemático a cargo del Instituto Europeo de Arqueología Submarina, fundado por Franck Goddio. En ellas pudieron rescatar piezas que van desde grandes esculturas de granito hasta frágiles zarzillos de oro. Los métodos de extracción se tuvieron que adaptar a cada situación. 

Por ejemplo, cuando hubo que extraer la estela real de Heraclion, de varias toneladas, fue necesario izar los segmentos con una grúa hasta el muelle más próximo y proceder a una consolidación de emergencia. Estos datos evidencian el gran despliegue de medios y de equipo dedicados al rescate de los objetos y su restauración, es decir, para un proyecto de esta magnitud es imprescindible contar con muchos fondos y un gran equipo humano de profesionales altamente cualificados, ya que no hay margen para errores.

Tomando datos y medidas de los restos de una columna. Antes de proceder a la extracción de un resto hay que realizar todo tipo de mediciones y cálculos para determinar cual será el método más seguro y eficiente para llevarla a cabo.

Actualmente los trabajos de prospección en Alejandría están centrados en el Portus Magnus, el puerto principal la ciudad helenística, que con el tiempo se ha convertido casi en una bahía por los muelles que lo cercan y por los sedimentos acumulados en el Heptastadion, el paso elevado que unía la ciudad con la isla del Faro. El propio palacio va viendo la luz en la península de Loquias, de donde proceden columnas de granito, esfinges y esculturas reales de tamaño colosal; otras piezas han permitido localizar el culto de Isis en la isla de Antirrodos. Entre esta isla y el cabo Loquias se hallaba la península de Poseidio, con dársenas para las naves y un palacio-refugio que construyó Marco Antonio. 

Esfinges y escultura sumergidas en los restos de un templo del Portus Magnus en Alejandría. El puerto principal de Alejandría incluía aparte de los muelles un gran número de palacetes y templos dedicados a diferentes cultos de la época.
El equipo de Goddio lleva muchos años trabajando duramente para rescatar los tesoros culturales perdidos de Alejandría, su equipo está formado por arqueólogos, historiadores, geofísicos y submarinista. En esta década de trabajos han logrado cartografiar todo el puerto de Alejandría con los restos de los palacios, templos y muelles, así como la famosa isla real de Antirhhodos. Se han convertido en un ejemplo a seguir y en una de las mejores voces autorizadas a la hora de estudiar cualquier rescate de materiales antiguos sumergidos.

Esto es todo por hoy seguidores de Hyperborea Existe, quiero celebrar con vosotros que ya sois 400 los fans de nuestra página de Facebook, ¡muchas gracias por vuestro apoyo!

¡Hasta pronto seguidores de Hyperborea Existe!




NOTA: Todas las imágenes utilizadas en esta actualización son propiedad de la Franck Goddio Society. Podéis saber más de ella visitando su página web.


martes, 3 de agosto de 2010

La isla de Jan Mayen

Queridos seguidores de Hyperborea Existe, después de días de olvido puedo volver a dirigirme a vosotros. Llevo varias semanas en aguas del atlántico norte, entre Groenlandia, Islandia y Noruega, junto a varios colegas a bordo de la embarcación de investigación 'Mist' con el objetivo de realizar diferentes sumersiones en los alrededores de la isla de Jan Mayen así como varias prospecciones en la costa. Fue en la conocida como 'Cresta de Jan Mayen' donde hace cerca de 10 años empezó el primer capítulo de la investigación más emocionante de mi carrera y aún hoy en día, esta isla y su cresta submarina, que recorre el lecho submarino por más de 400km, siguen siendo la clave del enigma.

Fotografiando al 'Mist' rodeado de aves desde la lancha de apoyo. Durante varios días hemos recorrido toda la isla de Jan Mayen realizando sumersiones, paradas en tierra para tomar muestras, así como barridos de radar y sonar del fondo marino.
Pero hoy más que hablar de mi investigación quiero hablaros sobre la isla de Jan Mayen propiamente. No existe un registro histórico completamente fiable sobre cuando fue exactamente su descubrimiento. Y digo esto ya que, aunque existe un registro certero de su descubrimiento en el siglo XVII por balleneros ingleses y holandeses cuando buscaban nuevas zonas de pesca, con gran polémica y conflicto de nombres por otorgarse el merito de su descubrimiento, hay apuntes anteriores sobre su existencia. Así lo relató el monje irlandés Brendan de Clonfert que durante el transcurso de uno de sus viajes se aproximó a una isla negra que escupía fuego y producía un ruido ensordecedor. Brendan de Clonfert pensaba que había llegado a las puertas del infierno y no se atrevió a desembarcar, pero realmente no existe ninguna prueba de ello. De la misma manera es más que probable que los Vikingos conocieran su existencia, ya que estuvieron presentes en Islandia, Groenlandia, las islas Feroe y Noruega, pero tampoco se ha encontrado ningún resto de asentamiento suyo en ella.

Grabado del siglo XVIII mostrando escenas de la caza de ballenas boreales por los holandeses en las proximidades de la isla de Jan Mayen y del Beerenberg.
Finalmente, la isla recibió su nombre gracias al explorador holandés Jan Jacobs May van Schellinckhout que visitó la isla en 1614. Su cartógrafo la bautizó como Jan Mayen, después de cartografiar sus costas, constituyendo así la prueba más antigua del descubrimiento de Jan Mayen, al menos de la que se tenga constancia. Jan Mayen es una isla europea relativamente aislada en el océano Atlántico norte, en el límite con el océano Ártico. Más concretamente, la isla delimita el mar de Groenlandia al noroeste (océano Ártico) del mar de Noruega al sudoeste (océano Atlántico). Jan Mayen no forma parte de ningún archipiélago ni esta acompañada de ninguna isla secundaria o islote. Por tanto, la tierra más próxima es la costa oriental de Groenlandia, a aproximadamente 500 kilómetros al oeste. Islandia se encuentra a 550 kilómetros al sudoeste, y Noruega a 950 kilómetros al sudeste y las Svalbard al nordeste.  Situada por encima del paralelo 66° 33' 39" de latitud norte que constituye el círculo Polar Ártico, no está rodeada por ninguna tierra habitada y se encuentra lejos de todas las rutas marítimas importantes.

Vista por satélite de la isla de Jan Mayen

¿Cuál es entonces su interés? Bien, inicialmente fue usada como base para los balleneros, más tarde el gobierno de Noruega se hizo con ella con el objetivo de instalar una estación meteorológica con la que poder tener un sistema de alerta temprana frente a las tormentas del atlántico. Mucho antes que eso, Jan Mayen acogió el primer año polar internacional, 1882-1883, gracias a sus impresionantes glaciares, así como acogió a diferentes expediciones científicas para estudiar su ortografía volcánica, las aves que pasan por la isla, cerca de 500.000, y la gran variedad de cetáceos que la escogen como lugar de paso. Durante la Segunda Guerra Mundial también sirvió como emplazamiento de varias bases de radio americanas pero a parte de eso su uso ha sido muy limitado. En la actualidad, tan solo está en funcionamiento una estación de servicios climatológicos, una base de navegación de largo alcance (Loran-C) y un pequeño aeródromo. No cuenta con puerto, sino que los navíos deben atracar fuera de la costa. 

Transmisor Loran-C y estación climatológica de Olonkinbyen en la isla de Jan Mayen.

Así que hoy en día tan solo empleados del instituto de climatología, ejército e investigadores son los únicos afortunados con permiso para pisar la isla y, en nuestro caso, sumergirse bajo sus aguas, aunque con limitaciones. La verdad es que estos días están siendo muy emocionantes y no puedo esperar a que llegue el día en que pueda hacer público parte del material que estamos consiguiendo aquí, pero por el momento no es posible. Para nosotros es vital aprovechar hasta el último segundo, ya que la época de buen tiempo no suele durar más que unas pocas semanas durante el verano y es crucial aprovecharlo para tener las mejores y más seguras condiciones de trabajo.

Fragata de la armada noruega en la costa de Jan Mayen. En Jan Mayen tan solo se suelen ver embarcaciones militares y de investigación recorriendo su costa, está alejada de todas las rutas marítimas principales.

Hace diez años, a unos 400km al sur de la isla de Jan Mayen, en la conocida 'Cresta de Jan Mayen' descubrí la primera pieza de un gran rompecabezas con el que llevo trabajando todo este tiempo. Durante todo este tiempo han habido muchos avances, pero nunca he estado tan cerca como hasta ahora. Tanto mis colegas como yo esperamos que todos estos años de investigación y expediciones den pronto sus frutos y consigamos pronto el apoyo necesario para dar el paso adelante requerido para desentrañar la verdad. 

Formaciones rocosas sobresaliendo del agua en la costa de Jan Mayen.
Espero poder dirigirme a vosotros pronto, seguidores de Hyperborea Existe, y os agradezco a todos vuestro apoyo a pesar de no poder actualizar este blog tan a menudo como desearía, aún y así me llena de satisfacción ver que ya sois casi 400 los que me seguís desde la página de Facebook. Espero que podáis leerme pronto y contaros más detalles sobre los inicios de mi investigación hace diez años en la 'Cresta de Jan Mayen'.



miércoles, 14 de julio de 2010

Batiscafos Mir: El sueño de todo arqueólogo submarino

Queridos seguidores de 'Hyperborea Existe' vuelvo a sacar tiempo para actualizar el blog y dirigirme a vosotros. Como ya dije estas semanas están resultando frenéticas y no hay tiempo casi ni para volver a casa ni tomarse unas vacaciones. Hoy quiero aprovechar para hablar sobre una de las herramientas con la que todo arqueólogo submarino sueña pero que muy pocos afortunados consiguen los fondos y apoyo para poder utilizar. Estoy hablando del uso de batiscafos con capacidad para alcanzar grandes profundidades.



En concreto hoy quiero hablaros de los sumergibles rusos de la serie MIR, los únicos capaces de alcanzar cuotas de profundidad de hasta los 6.000 metros. Hace unos días salto a la palestra una noticia con relación al dramático vertido de petróleo de BP en el golfo de México y que está causando un daño no solo a la costa y fauna marina sino a todo el fondo del golfo, uno de los más ricos del mundo. Y no solo en biodiversidad sino también en restos de naufragios.

Os transcribo parte de la noticia que ha circulado en varios medios:

El representante de la petrolera BP hizo una propuesta al comandante del batiscafo ruso Mir-1, Anatoli Sagalévich, para trabajar juntos en la liquidación de las consecuencias de la catástrofe ambiental en el Golfo de México. Así lo informó el periódico ruso Izvéstiya. 
Anteriormente sobre el siniestrado pozo petrolífero en el Golfo fue instalada una cúpula y vertedores que alcanzaron recolectar unos 10 mil barriles de crudo, mientras, el petróleo que mana del pozo alcanza una media de 12 mil a 19 mil barriles diarios. “Sagalévich cree que todo este crudo puede ser detenido usando los aparatos submarinos Mir, pero se necesitará tiempo”, afirma el rotativo. 

A su vez, Sagalévich confirmó que las negociaciones de los representantes de la compañía BP y los buzos rusos empezaron a pocos días después de la catástrofe. Según contó el comandante del batiscafo el representante de BP, John Mccarty, ofreció trasladar dos batiscafos desde el lago Baikal, donde actualmente los aparatos están llevando a cabo investigaciones, a la región del derrame en el Golfo de México.
Para los que queráis saber un poco más sobre estos vehículos submarinos. Actualmente, en la flota del Instituto de Oceanología Shirshov hay dos aparatos del tipo "Mir": el Mir-1 y el Mir-2. Fueron desarrollados por la Academia soviética de las Ciencias y la Oficina de Diseño "Lazurit", y construidos por la empresa "Rauma Repola" en Finlandia en 1987.



Entre 1987 y 1991 realizaron 35 expediciones en los océanos Atlántico, Pacífico e Índico. Los "Mir" fueron utilizados también durante el rodaje de la película de James Cameron, Titanic. Entre otras misiones está la exploración de los submarinos K-278 Komsomolets y Kurks. Aunque sin duda, una de las más significativas fue la del 2 de agosto de 2007 cuando el Mir-1 y el Mir-2 realizaron una inmersión en el Océano Glacial Ártico, en el Polo Norte, e instalaron en el fondo una bandera rusa, así como una cápsula con mensaje para generaciones venideras.



En julio de 2008 los "Mir" fueron trasladados al lago Baikal, el más profundo del planeta, en Rusia. Hasta entonces el fondo del lago estaba poco explorado. Durante el 2008 se realizaron 53 inmersiones, y se prevé que en 2009 se realizaron otras 100, siendo esta la primera misión de los batiscafos en agua dulce. Ahora queda la espera de ver si finalmente el gobierno de Estados Unidos pide oficialmente la ayuda rusa para que estos sumergibles puedan intervenir en el Golfo de México.

Bien, dejando de lado el interés general en este tipo de vehículos explico el porqué dedicarles esta actualización. Yo, junto a otros colegas llevando tiempo buscando financiación y apoyo del gobierno noruego e islandés para poder conseguir hacer uso del Mir-1 y del Mir-2 para una de nuestras investigaciones más cruciales y la que, por cierto, ha dado origen a este blog, aunque se que todavía no he podido desvelaros apenas nada al respecto. Espero poder hacerlo pronto, pero hasta que no podamos publicar los resultados de nuestras investigaciones no me será posible.



Este tipo de vehículos nos permiten llegar a lugares donde nos es imposible hacerlo por otros medios, abren todo un nuevo horizonte de zonas donde se pueden localizar todo tipo de restos importantes y que hasta ahora siguen perdidos por la historia. Uno de los mayores handicaps que nos hemos encontrado en las últimas décadas al trabajar en el mar ártico y toda la zona del atlántico norte, especialmente entre Islandia, Noruega y la zona al norte de estos países es su gran profundidad. Si bien he tenido la oportunidad de trabajar en varios proyectos con equipos de este tipo, nunca con equipos de tanto potencial como los "Mir" de manufactura rusa, sin duda, unos grandes expertos en este campo.

A pesar de que el Mir-1 y el Mir-2 formen parte del presente de la investigación submarina, el futuro nos depararé nuevos y mejores vehículos capaces de superar las limitaciones actuales gracias a los continuos avances en la ciencia e ingeniería. Sin duda alguna, con ellos podremos explorar mejor los vastos misterios que se esconden en el fondo de nuestros océanos y mares.

Esto es todo por esta ocasión, como siempre agradecer a todos los seguidores de 'Hyperborea Existe' que saquéis tiempo para leer el blog y apoyar su página de Facebook. ¡Hasta la próxima seguidores de Hyperborea Existe!