martes, 25 de enero de 2011

Toda historia tiene un principio (I)

Queridos seguidores de Hyperborea Existe espero que este inicio de año 2011 esté siendo muy provechoso para todos vosotros. Yo puedo decir que ha empezado tal como terminó el 2010, siendo un no parar de trabajar, lo cual, es algo muy positivo en los tiempos que corren. Hoy quiero empezar una serie de capítulos en los que quiero narrar, a modo de relato, el principio real de mi implicación como investigador en el mito de Hyperborea.Tal como digo en el título, toda historia tiene un principio, y este es el principio de la mía con Hyperborea.

Todo empezó hace más de diez años, era verano del año 2.000. Por aquel entonces ya llevaba más de ocho años como docente e investigador residente del NTNU (Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología). Repartía mi tiempo entre las clases de arqueología submarina y diferentes trabajos de campo que desarrollábamos para el gobierno de Noruega, diferentes instituciones y también para empresas privadas; todo ello a parte de nuestras propias investigaciones.

Edificio principal del NTNU en Trondheim, Noruega.


Como ya he dicho en anteriores ocasiones, desde pequeño siempre había tenido una especial predilección por la mitología nórdica, la de mi tierra, era y es un tema que me apasiona y nunca dejé de leer, estudiar e investigar en mis tiempos libres todo lo relacionado con la misma. En un mundo utópico, un investigador como yo debería poder vivir de sus sueños románticos dedicando su tiempo a investigar sobre ellos, pero en la vida que vivimos eso no es posible, de ahí que todos mis trabajos de campo tuvieran que estar alejados de ese área que tanto me interesaba.

No quiero decir que no encuentre interesante el rescate de pecios del siglo XVII o material de la Segunda Guerra Mundial, al revés, creo que todos los proyectos en los que había colaborado fueron muy gratificantes e importantes. Pero había algo dentro de mi que me decía que me faltaba algo, que necesitaba algo más para sentirme realizado como persona y profesional que se dedica a la investigación y exploración: un reto a la altura de mis inquietudes.

Parece que el destino decidió escuchar por fin mis deseos ocultos y en junio de 2000 el consorcio de Nordic Communications se puso en contacto con el NTNU para recibir ayuda en la realización de un estudio para ver la viabilidad y posterior supervisión del despliegue de cable submarino de fibra óptica para conectar los países nórdicos continentales con Islandia y las Islas Feroe. En total, el proyecto contemplaba el uso de más de 1.500km de cable submarino, sin duda uno de los proyectos de más envergadura en los que habíamos tenido la oportunidad de participar. Lo que teníamos que hacer, conjuntamente con la compañía contratada para llevar a cabo la 'obra' era hacer un estudio del mejor trazado, el impacto medioambiental en el fondo submarino y, en definitiva, cerciorarnos de la viabilidad del proyecto.

Mapa mostrando la red de cables submarinos a fecha de 2008 realizado por Telegeography

Para ello íbamos a llevar a cabo varias actuaciones. Primero un estudio por sonar y radar del fondo marino de la ruta sugerida por la Nordic Communications, que claramente estaba fomentada en el mayor ahorro de costes, es decir, la ruta más recta posible. Luego, una vez estudiados los resultados, si no era viable, estudiar rutas secundarias y repetir el primer paso. Si era viable, llevar un despliegue de prueba con un cable submarino de acero simple, que debería determinar las condiciones reales en el fondo marino y permitirnos detectar los puntos de mayor riesgo y que iban a requerir actuaciones adicionales a la hora de realizar el despliegue definitivo.

Así que tras todos los estudios preliminares cogimos el petate y nos embarcamos en el Blue Sea, el barco fletado por la Nordic Communications. Me acompañaban mis compañeros del NTNU Geir Grønvoll y Olve Raaen y los dos pequeños, pero muy útiles, mini robots submarinos Barracuda 1 y Barracuda 2 del NTNU, que iban a ser imprescindibles para la observación directa de lo que sucediera en el fondo marino al desplegar el cable de acero de prueba.

Era el 7 de junio de 2000, nos esperaba un mes de mucho trabajo en alta mar...

Continuará...